Angel Castillo
Publicado el 10-01-2012
¿Penalizar blasfemia pese a libertad de expresión?
Por Jesús Hernández Diario Las Américas
La Liga Árabe pide penalizar la blasfemia y el Mundo Occidental prácticamente desestima la petición. Situación que incita al análisis de la relación entre la ley, la religión y la libertad de expresión, así como la diferencia mayor que nos distingue de ciertas sociedades.
“El mundo musulmán tiene una visión intrínsecamente opuesta a la nuestra. Ellos sobreponen sus valores religiosos a la ley civil y penal, nosotros tenemos libertad de religión y expresión”, manifestaba el abogado Ángel Castillo, de la firma Wald Castillo & Wald en Miami, conocedor de la enmienda constitucional que rige derechos civiles.
“La Liga de Estados Árabes demanda un estatuto legal internacional que sea obligatorio y enfrente los insultos a las religiones y garantice el respeto a la fe religiosa y sus símbolos”, manifestaba el dirigente árabe durante una sesión especial del Consejo de Seguridad de la ONU, que atendía la violencia desatada en el Medio Oriente, tras la emisión de un video que cuestionaba los valores del profeta musulmán Mahoma.
“Nuestra Primera Enmienda a la Constitución plantea una distinción entre lo que es ley laica y la presencia de la religión”, explicaba el abogado Castillo. “O sea, las cuestiones religiosas se dirimen dentro del ámbito religioso y la actividad legal se realiza sin influencia de religión alguna”, planteaba.
“Castigar a quien opine contrario a una religión, incluso blasfemar, es completamente contrario a nuestros valores. Podemos pedir respeto pero no podemos castigar, a no ser que modifiquemos la Primera Enmienda. Algo que no veo posible. Cambiaría nuestra sociedad de una manera tan dramática que dejaría de ser Estados Unidos de América”, destacaba.
“Creo profundamente que el éxito de nuestro país es fruto de la Primera Enmienda”, señalaba el especialista en leyes, quien también fuera reportero para The New York Times y The Miami Herald. “No trata solamente de libertad para los periódicos publicar o las estaciones de radio difundir lo que crean, si no, además, estimula el derecho a reunirse, asociarse y comunicarse con libertad para opinar y crear”, ilustraba.
No obstante, el jefe de la Liga Árabe, Nabil Elaraby, manifestaba que la penalización es necesaria para evitar otros actos de violencia. Una advertencia que adelanta el desarrollo de manifestaciones violentas similares e incluso actos terroristas.
“Ese es el precio de nuestra libertad”, respondía el abogado conocedor de la enmienda constitucional que rige derechos civiles. Enfrentar diversas situaciones ante la presencia de pensamientos diferentes.
“Ofender las religiones, la fe y sus símbolos amenaza la paz y la seguridad internacional”, advertía el dirigente árabe.
“La solicitud es un tema que se trata con cortesía dentro del ámbito diplomático internacional”, apuntaba el abogado Castillo. “Pero no se tiene en cuenta porque es algo tan absurdo como imposible”, definía.
“Es una solicitud que responde a los valores autocráticos de una sociedad antigua que debería haber dejado de existir”, recalcaba. “Esa es la gran diferencia con nosotros”, concluía.
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