Publicado el 10-06-2012
La Muerte de Bin Laden
no ha Eliminado el Peligro
Entre los triunfos de política exterior que al Presidente Obama le gusta mencionar está la muerte de Osama bin-Laden, el fundador y jefe máximo de Al-Qaida, muerto en una operación llevada a cabo por un equipo especializado de los Navy Seals de la Marina de los Estados Unidos. Es más, cuando bin Laden murió se dijo, y se ha repetido mucho desde entonces, que los Estados Unidos estaban ahora más seguros.
Obviamente, después de los sucesos del 11 de septiembre de este año en Benghazi, Libia, esta afirmación no puede sostenerse. Ese día se llevó a cabo un bien organizado ataque terrorista contra el Consulado de los Estados Unidos en esa ciudad, donde asesinaron al Embajador de los Estados Unidos en Libia y a tres empleados consulares.
Tanto el gobierno de los Estados Unidos de América como los de los países de Europa tienen que estar conscientes de que la amenaza de los extremistas islámicos no ha desaparecido. Por el contrario, sigue siendo una terrible realidad. Cualquier gobierno occidental que, lógicamente, no comparta las ideas de los extremistas musulmanes debe estar preparado para hacerles frente a los actos de terrorismo que continuarán siempre que se baje la guardia, por así decirlo.
A pesar de que se dice constantemente que el Islam es una religión pacífica, los extremistas musulmanes o islámicos, como quiera llamárseles, no comparten esa idea y han declarado una guerra santa o “jihad” contra todo lo que representan los valores y la cultura occidentales. Nadie debe creer que esta actitud ha de cambiar y, por lo tanto, lo que hay que hacer es estar en un alerta constante para impedir cualquier ataque terrorista.
Los países que son víctimas de este terrorismo islámico deben coordinar esfuerzos para enfrentarse a esta amenaza de vastas proporciones con toda la habilidad y decisión necesarias para frustrar la conspiración y los hechos que se conocen con el nombre de terrorismo. Se trata de una labor necesaria y hasta conflictiva y peligrosa. Pero debe llevarse a cabo.
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