Publicado el 10-06-2012
Un informe preocupante sobre el desempleo
Por Helen Aguirre Ferré Diario las Américas
Hay algo extraño en el informe de desempleo que acaba de dar a conocer la Administración Obama.
Para sorpresa de todos, el informe oficial muestra que el desempleo ha bajado a 7.8%, la cifra más baja desde enero del 2009. Sin embargo, aunque este informe es favorable para Obama, siendo el penúltimo antes de la elección del 6 de noviembre, muestra cifras contradictorias que parece no se corresponden.
El Departamento de Trabajo se basa en dos encuestas: una de llamadas telefónicas a hogares y la otra a negocios o “establecimientos”, que es como el gobierno se refiere a ellos. Los negocios son el mejor monitor porque puede verificarse si hay aumento en las nóminas o listas de sueldos. Los economistas prefieren usar las cifras de los “establecimientos” porque son ellos los que en efecto emplean a la gente, y aquí es donde las cifras son malas.
Solamente se agregaron 114,000 nuevos empleos en el mes de septiembre, cifra que está por debajo del promedio nacional durante el año que es de 146,000, y por debajo del promedio del año pasado que fue de 153,000. Además, 114,000 empleos no son suficientes dada la creciente población lista para entrar a la fuerza de trabajo. En este momento, sólo el 63.1% de ella está empleada.
Entonces ¿cómo es posible que la tasa de desempleo bajase? Porque el gobierno usó la fuente menos confiable, la encuesta a los hogares, como punto central del informe. Esta encuesta muestra que se crearon 561,000 nuevos empleos de tiempo parcial, subiendo de 8 millones a 8.6 millones, pero el informe no refleja cuántas personas tuvieron que conformarse con empleo a tiempo parcial porque no hay muchos empleos a tiempo completo. Además de esto, el 50% de los jóvenes que se están graduando de colleges o universidades no pueden encontrar empleo en el campo para el cual han estudiado.
Quizás las noticias fueran mejores si estuviesen acompañadas por otras estadísticas que mostrasen una baja en el número de personas que solicitan los beneficios de desempleo, que subió en 4,000 más la semana pasada, o que bajaran las solicitudes de tarjetas de alimento, que ahora están en más de 46.8 millones, o un cambio en las cifras que indican que uno de cada seis estadounidenses vive en la pobreza. Todo esto es cierto, aunque sería deseable que las noticias del viernes fueran realmente el principio de una nueva y saludable tendencia.
No en balde los Demócratas no están tan contentos con la noticia. Aunque sí es una buena noticia para el Presidente, porque se ha salido del 8% de desempleo que lo ha perseguido durante sus años en el cargo y empleo a tiempo parcial es mejor que ningún empleo.
El Gobernador Romney ganó el debate del miércoles en la noche con fuertes argumentos y el Presidente no pudo defender bien su política económica. No lo hizo bien, no por razones cosméticas, y tampoco por algunas de las cómicas razones que están alegando algunos de sus amigos. El ex Vicepresidente Al Gore sugirió que la altitud de Denver había afectado el desempeño del Presidente, olvidando que hace cuatro años los Demócratas celebraron su convención allí y Obama dio uno de sus más impresionantes discursos declarando que no somos estados rojos o azules, sino los Estados Unidos de America. Y tampoco fue por lo que Dan Rather sugirió en la cadena MSNBC de que como era el aniversario de boda del Presidente quizás había tomado una copa de champagne antes y que esto alteró su capacidad para discutir bien sus puntos. ¿Qué tontería, verdad?
El jueves que viene será el debate Vicepresidencial en Kentucky. Esperemos una buena presentación de ambos candidatos; Joe Biden, inteligente aunque a veces demasiado emocional y Paul Ryan muy conocedor de lo que el Congreso y el Senado hicieron o no hicieron en cuanto al presupuesto. También será una oportunidad para que Ryan demuestre lo que sabe sobre política exterior, algo que ha sido la pasión de Biden.
Romney claramente ganó la semana, lo cual es importante cuando las encuestas muestran unas cifras tan cerradas. El Presidente necesita prepararse mejor para debatir frente a un hombre que sí sabe de lo que está hablando. Las encuestas también muestran que Romney les ha dado a los votantes, particularmente a los Independientes, algo para pensar.
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