Publicado el 10-10-2012
El Fanatismo Ideológico
Contra la
Civilización Occidental
Es urgente, indispensable, que los dirigentes del mundo hasta ahora libre se preocupen por reorganizar sus mentes en función de la seguridad de ese mundo que está gigantescamente amenazada por naciones enemigas de Occidente impulsadas por un fanatismo religioso con consignas ciegas que incluyen el suicidio individual o colectivo en función de sus propósitos. Y hay que aclarar que no es preciso que prevalezca la definición técnica de lo que es una nación para identificar a legiones de pueblos que se movilizan de un lugar a otro con una misma consigna y que prácticamente constituyen naciones portátiles, por decirlo así. Esa gente está unida por un fanatismo doctrinario que no tiene normas que frenen sus determinaciones, sus ambiciones.
Hay ahora legiones que han invadido a Europa transformando en muchos aspectos las esencias de las naciones europeas. Una nación no es solamente el territorio. Desde el punto de vista territorio, Europa sigue siendo la misma, pero con una población que no corresponde a lo que tradicionalmente han sido las características de esos pueblos europeos. Inglaterra y Francia, por ejemplo, tienen una presencia musulmana sumamente importante aun cuando si alguien se aferra al criterio del tanto por ciento de la población resulta que no son tantos. Pero si se toma en cuenta la forma en que actúan y la organización que tienen, resulta que son segmentos fuertes de población capaces de controlar en un futuro, lamentablemente no lejano, esas dos naciones y otras del mismo continente europeo en las cuales prevalece idéntico problema. Desde luego, no se debe ver en cada musulmán un enemigo ni tratarlo como tal. Pero con instinto y conocimiento de las características de este problema, se pueden hacer justas identificaciones evitando las aberraciones.
Ahora bien, cabe la pregunta de ¿qué es lo que está haciendo el mundo occidental y no occidental, pero no incluido en el mundo musulmán, para defenderse? Importante es que se sepa que hay que planear una estrategia, en muchos casos más allá de lo que militarmente se conoce como estrategia, para abarcar dentro de conceptos sociopolíticos métodos que se salgan de la ortodoxia tradicional para hacerle frente a una conspiración polifacética que recurre al terrorismo para la desestabilización de las naciones que están en peligro de ser conquistadas aun cuando dispongan de toda la tecnología moderna.
Hay que hacer un esfuerzo por adaptar la defensa de los valores occidentales a la dura realidad de los ataques.
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