Publicado el 10-12-2012
Sobre la ciencia de construir
y vivir en democracia
Por Alvaro Alba*
La democracia es no solo el sentido de la sociedad moderna, el método de gobierno donde la totalidad de los miembros toman parte en la toma de decisiones. Pero la modernidad hace más compleja la definición de democracia. “Orlando Gutiérrez – Boronat intenta con su más reciente ensayo –“La ciencia de la democracia”, exponer y explicar lo difícil no solo del entendimiento del concepto, sino también de su aplicación. De una manera muy didáctica, el autor, profesor universitario, autor de varios libros relacionados con temas afines – república y nación-, nos da una lección, breve pero profunda sobre la democracia moderna.
Hay una separación marcada de la democracia y de la ideología, y en las páginas se va trazando una raya marcada para separar la política de la ciencia, llevándolo a la universalidad. Orlando Gutiérrez-Boronat señala con precisión las consecuencias y las responsabilidades del ser humano, como ciudadano, en la democracia. Reconoce que las deformaciones de las sociedades, donde germinan los castrismos y los chavismos no nacen del vacío, sino de una sociedad deformada y con suficientes elementos o virus para generar esas enfermedades.
La visión utilitaria y las propuestas ideológicas totalitarias son marcadas por el autor como componentes dañinos, demostrado durante siglos, por la democracia. La búsqueda de la verdad, según la definición de Eric Voegelin, como concepto de ciencia es precisamente el señalamiento inicial o principal que Gutiérrez-Boronet presenta. En el autor hay fe en el ser humano, en su capacidad permanente “para el desarrollo de la ciudadanía” y en la “construcción de un orden moral” y el instrumento de esa búsqueda es la observación o el respeto de los derechos humanos. La democracia como la ciencia del buen gobierno, afirma el autor no es el sistematizar la vida política, todo lo contrario, una permanente búsqueda y comprensión del tipo de organización política.
No falta la historia de los conceptos de democracia, Estado, gobierno, etc. Están desclasificados los métodos de estudios, citas y pensamientos desde Cicerón, Sócrates, Karl Marx, Hobbes, Lenin, Ortega y Gasset hasta David Bell, Leo Strauss y Francis Fukuyama. Pero el autor trae ideas de nuevos pensadores, como Jan Patocka, el checoslovaco que conjugo la academia con la oposición y falleció precisamente durante un interrogatorio de la policía política checoslovaca. Los pensadores checoslovacos y polacos mencionados en la obra, Jan Patocka, Lescek Kolakowski, fueron no solo los más importantes en su esfera, y ambos pusieron un grano (o toneladas) de arena en el cambio político de sus países. Los últimos acontecimientos políticos, la democratización de naciones de Europa del Este, de África, Asia y América Latina corroboran los postulados del investigador cubanoamericano.
Queda un reto para el autor, el profundizar este estudio, ahora condensado en 65 páginas, hacerlo más amplio, con más ejemplos, mayor diapasón y con el mismo lenguaje, fácil de entender. La implementación, ejercicio y defensa de una sociedad democrática es una tarea pendiente para las generaciones futuras de cubanos en la isla. Ensayos como este de “La ciencia de la democracia” es una aproximación al entendimiento del problema, que ya es dramático. Orlando Gutiérrez-Boronat incursiona en una esfera bien compleja. La Cuba republicana tuvo excelentes políticos, magníficos y eruditos abogados, destacados intelectuales, pero nunca se preocuparon por cultivar el entendimiento de la democracia como esencia del bienestar común de la nación. El autor va conjugando la práctica de la docencia, en importantes centros educacionales, con el aprendizaje de procesos democráticos en diferentes partes del mundo y la practica constante de llevar la democracia a Cuba.
*El autor es periodista de Radio y Televisión Martí (OCB).
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