Publicado el 10-13-2012
El ejemplo de Canadá
Por Helen Aguirre Ferré Diario las Américas
Canadá ha progresado mucho. Hace veinte años, Canadá estaba al borde del colapso financiero.
Después de décadas de una rápida expansión de sus programas de bienestar social (welfare), altos impuestos y deuda nacional, los canadienses detuvieron su irresponsable conducta. Recortaron los gastos del gobierno, dejaron de tomar dinero prestado y balancearon su presupuesto. Los resultados fueron rápidos y positivos. Bajó el desempleo, el Dólar canadiense se puso a la par con el Dólar estadounidense y la economía creció. En pocas palabras, aprendieron a vivir inteligente y productivamente.
Los Estados Unidos no están muy lejos de donde Canadá estaba hace dos décadas. Nuestro problema es más complicado porque miles de la generación conocida como “baby boomers” se retiran a diario y no hay suficientes trabajadores jóvenes entrando al mercado laboral para poder mantener el Medicare y el Social Security para esta gran población de retirados. La deuda de los Estados Unidos y el aumento de sus gastos son insostenibles. La matemática es clara y estamos en problemas. ¿O no estamos en problemas?
Durante el debate vicepresidencial del pasado jueves el Congresista Paul Ryan señaló a Canadá como un ejemplo de éxito. Lo que ellos han hecho es políticamente difícil pero fuera de eso nada extraordinario. Ellos rebajaron la tasa de su impuesto corporativo y han visto su economía mejorar, ciertamente están mucho mejor que los EE.UU.
Desde mediados de 1960 hasta la década de 1990, los gastos del gobierno canadiense estaban fuera de control llevando al país a un período radical no sólo de aumentos en los impuestos junto con gastos en programas sociales sino también poniendo barreras comerciales a las inversiones internacionales así como la nacionalización de ciertas industrias bajo el gobierno del Primer Ministro Pierre Trudeau. Un aumento en el tamaño del gobierno y sus gastos además de la deuda nacional estaban impidiendo el crecimiento y la estabilidad económica. Los negocios se mudaron al sur. ¿Les suena familiar?
En 1995, los canadienses decidieron que necesitaban cambiar. Empezaron a recortar gastos del gobierno, no el crecimiento en los gastos como a menudo se discute en los EE.UU.; recortaron los gastos de defensa, subsidios comerciales, transporte y más. También bajaron los impuestos.
El Plan de Pensiones de Canadá, que es el equivalente de nuestro Social Security, está solvente para el futuro. En 1998 cambiaron su programa de un plan de “pague poco a poco” a un plan que en parte recibe subsidio del gobierno. Uno de los cambios más significativos fue en los impuestos a corporaciones. El impuesto que es comparable a nuestro impuesto sobre Ganancias de Capital lo bajaron al 14.5% y la tasa de impuesto corporativo fue bajada de 29% que era en el 2000 al 15% este año.
En los Estados Unidos los Demócratas temen que una rebaja de impuestos resultará en una baja de ingresos para el gobierno, pero la experiencia canadiense indica lo contrario.
Se espera que Canadá recaude un 1.9% de su GDP (Producto Nacional Bruto) con una tasa del 15%, mientras que los Estados Unidos recaudarán 1.6 del GDP con una tasa del 35%. Ellos pueden recaudar más porque están creando más actividad económica y empleos.
Romney y Ryan quieren perfeccionar el modelo canadiense aún más. Los canadienses agobian a sus ciudadanos imponiéndoles a los que tienen ingresos más altos una tasa provincial de impuesto sobre los ingresos personales de 46% para cubrir sus grandes programas de servicios sociales incluyendo la medicina socializada que hace que muchos canadienses vengan a los EE.UU. para cuidado médico.
Romney y Ryan quieren simplificar y reducir los impuestos personales a un total del 20% para que podamos utilizar nuestros propios ingresos.
Más tarde o más temprano tendremos que hacer serias reformas; Canadá lo hizo ¿por qué no podemos hacerlo nosotros?
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