Publicado el 10-17-2012
La Enmienda 8 rectificaría
una injusticia
Por el Rev. Thomas G. Wenski
El 6 de noviembre, los ciudadanos de la Florida tendrán la oportunidad de rectificar una injusticia histórica al votar “Sí” sobre la Enmienda 8. Si la enmienda es aprobada por el 60 por ciento de los votantes, nuestra Constitución de la Florida será más coherente con la Constitución de los Estados Unidos, y, al mismo tiempo, permitirá que las entidades religiosas sigan participando en los programas públicos.
Hoy, la Constitución de la Florida incluye el lenguaje de la llamada Enmienda Blaine, una reliquia del anticatolicismo del siglo XIX. En 1875, el congresista James Blaine, influido por el movimiento decimonónico “No saben nada”, una corriente opuesta a los inmigrantes y a los católicos, trató de enmendar la Constitución de los Estados Unidos para cerrar de manera efectiva las escuelas católicas que se estaban construyendo en gran número como una alternativa a las escuelas públicas “protestantes”. Aunque fracasó en ese empeño, Blaine logró que unos 30 estados, incluyendo la Florida, incorporaran en sus constituciones estatales su lenguaje, que prohíbe el uso de fondos públicos para apoyar a “las instituciones sectarias”.
Irónicamente, a pesar de lo que los opositores de la Enmienda 8 dicen, la aprobación de esta enmienda no restablecerá los vales para los padres que desean enviar a sus hijos a las escuelas confesionales. Los tribunales han decidido en contra de la ayuda a las escuelas parroquiales por otros motivos. Aunque yo sostendría que esto es injusto –pues los padres que sí ejercen su derecho a dirigir la educación de sus hijos pagan, efectivamente, el doble en apoyo de las escuelas públicas y en los costos de las matrículas–, la Enmienda 8 no les proporcionará alivio.
Lo que está en juego, sin embargo, es la participación continua de las instituciones religiosas –los hospitales, los hogares de ancianos, las Caridades Católicas, etc.– en los programas estatales que sirven al bien común. Estas instituciones basadas en la fe o patrocinadas por iglesias, tienen una larga historia de colaboración con varios programas estatales. Los fondos estatales no entran en las colectas que se realizan para apoyar los esfuerzos de evangelización. Son, esencialmente, pagos por servicios prestados: la mayoría de las veces, de manera más efectiva y más eficiente que si los realizara una agencia estatal.
El actual “lenguaje Blaine”, que se encuentra específicamente en el artículo 1, sección 3 de la Constitución de la Florida, afirma ahora que “ningún ingreso del estado... se tomará directa o indirectamente para ayudar a ninguna … institución sectaria”. La extensión de esta disposición de “no ayuda” a los servicios y a las agencias de salud con base en la fe, pone en peligro la prestación de la atención médica a algunas de las poblaciones más pobres, más vulnerables (y peor atendidas) de la Florida. Las recientes decisiones de los tribunales de apelación, invocando el “lenguaje Blaine”, nos dan motivos de real preocupación. Por ejemplo, recientemente, en el caso de “Los Humanistas Seculares contra McNeil”, un programa basado en la fe para tratar el abuso de sustancias tóxicas y servir de vivienda de transición, ha sido objeto de una impugnación legal, y los tribunales han determinado que si el operador es, efectivamente, una entidad religiosa, su contrato viola la llamada disposición de “no ayuda” de la Constitución de la Florida.
La Constitución de la Florida no debe exigir la discriminación contra las instituciones religiosas simplemente porque nosotros (o “ellos”) seamos religiosos. Los floridanos merecen tener la oportunidad de beneficiarse de los programas con un propósito secular a cargo de las entidades religiosas. A los hospitales y los hogares de ancianos que cuidan de los beneficiarios del Medicaid, y a los otros proveedores de servicios basados en la fe que cumplen con todos los requisitos establecidos, se les debe permitir que sigan dando esos servicios. La Iglesia y el Estado han trabajado bien, juntos, durante toda la historia de la Florida, y deben seguir siendo libres de hacerlo en el futuro.
¡Vote “Sí” sobre la enmienda 8!
information@theadom.org
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