Ville de Québec, Canadá, Nuremberg, Alemania y Río de Janeiro, Brasil
Publicado el 10-27-2012
Escaparse en diciembre
Por Jesús Hernández Jhernandez@DiarioLasAmericas.com
Diciembre está a la vuelta de la esquina y es hora de organizar el viaje por fin de año. Una buena escapada a lugares como Nuremberg en Alemania, Ville de Québec en Canadá o Río de Janeiro en Brasil, donde celebran la Navidad a plenitud y la gente vive otros bríos.
Comenzamos por Alemania, donde nació la costumbre del arbolito de Navidad. Una práctica que surgió con el sermón de San Bonifacio, el Apóstol de los alemanes, en el siglo XVI, cuando nombró a un abeto “el árbol del Niño Dios” y la idea corrió por casi todo el mundo.
No obstante, en Alemania la festividad por el fin de año comienza unos días antes de diciembre con la apertura del mercado navideño que los vecinos llaman Christkindeslmarkt, donde se reúnen para hacer sus compras y celebrar la fiesta que dura hasta el mismísimo Día el Reyes el 7 de enero.
De esas fiestas, sobresale la de Núremberg. Celebración que comenzó hace casi 400 años y cuenta con un impresionante despliegue de artesanos y vendedores oportunos que inundan la plaza Hauptmarkt. Lugar donde la ciudad luce un inmenso Nacimiento animado con figuras talladas en madera, junto a un enorme árbol de Navidad que supera los muchos metros de altura. Un entorno resaltado por el aspecto arquitectónico medieval y los olores de la buena repostería germana.
Ville de Québec
Si tu sueño es disfrutar el fin de año rodeado de nieve, te garantizo que en Quebec será realidad. La antigua capital de la colonia francesa en Norteamérica cuenta con el preciado polvo blanco durante la fiesta del fin de año. Imagen seductora que complementa el encanto del viejo casco urbano de la ciudad amurallada con sus torres, torrecillas y techados piramidales típicos de la antigua arquitectura gala. Todo esto matizado por las abundantes ramas de pino y cintas rojas que adornan las fachadas y el carácter festivo a lo francés “joie de vivre” que inunda a la ciudad.
De hecho, Quebec City cuenta con un inmenso mercado navideño que llaman Marche de Noel, tal como lo hacen en Francia; donde la degustación de la buena comida, el vino y los dulces caseros es abundante. Feria muy especial que tiene por complemento la oferta de juguetes confeccionados a la vieja usanza por artesanos de la región. Hay caballitos de madera, coches como los que usaron nuestros tatarabuelos y muñecas muy bien detalladas que visten los antiguos trajes de la nobleza.
El 31 de diciembre es el día más esperado. La gente se agolpa en las plazas y el río San Lorenzo se ilumina con fuegos artificiales. La mole del Château Frontenac luce aún más hermosa con su espectáculo de luces. Todos cuentan minuto tras minuto, hasta llegar a la tan esperada campanada de las 12 que resuena por doquier. ¡Ha llegado el nuevo año! Gritan todos en francés.
Río de Janeiro
Playas hay muchas. Ciudades extraordinarias y parajes con naturaleza paradisíaca también, pero pocos lugares cuentan con todos esos aditivos a la vez. Un lugar como Río de Janeiro. Tan impresionante como inesperado.
De hecho, la ciudad maravillosa, o Cidade maravilhosa como le llaman los brasileños en portugués; está de fiesta porque espera con alegría la celebración del mundial de futbol y las olimpiadas de verano. Dos razones que acentúan aún más la fiebre festiva que caracteriza a esta gran ciudad de Sudamérica.
La colosal fiesta del 31 de diciembre tiene lugar en la playa Copacabana, siempre protegida por el Cristo Redentor con sus brazos abiertos a 710 metros de altura. Un amplio paseo vehicular, engalanado por edificios, hoteles y restaurantes, que tiene a la ciudad y sus verdes montañas de un lado y el extenso océano del otro. Allí acuden más de dos millones a decirle adiós al Año Viejo a golpe de samba y caipirinha. Música y buen beber que inyecta a su gente festiva con más felicidad. Todos deseosos acuden a la amplia avenida para cubrir la abundante arena que separa a la ciudad del mar y luego entrar al agua y pedir bendiciones para la nueva etapa que comienza. Un auténtico festín público que es únicamente superado por el carnaval de la ciudad cada mes de febrero.
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