Publicado el 10-30-2012
El Deber Ciudadano de
Votar el 6 de Noviembre
Dentro de seis días se llevará a cabo en los Estados Unidos de América una consulta electoral para elegir las autoridades supremas y de otra índole en distintas jurisdicciones del país. Hablando en términos generales, debe decirse que todas las consultas electorales son de gran importancia nacional. Sin embargo, la del martes 6 de noviembre de este año 2012, reviste características especiales por múltiples circunstancias que no es necesario especificar en estos momentos. En general, todos saben que hay un interés enorme en esta consulta electoral donde se enfrentarán los candidatos a la presidencia de la república de los dos principales partidos, con distintas características y normas ideológicas.
Siempre podría decirse que todas las elecciones tienen sus propias circunstancias. Sin embargo, éstas del 2012 están rodeadas de motivos especiales por tratarse de características que no siempre se han manifestado en otras ocasiones, pudiéndose citar, respetuosamente, el hecho de que el actual Presidente, Barack Obama, está postulado para la reelección. Se trata de un candidato cuya gestión presidencial durante cuatro años ha sido objeto de muchas críticas, por considerarse, en amplios sectores nacionales, que ha sido deficiente.
Siempre, fuese quien fuese el candidato a la presidencia de la república, el pueblo estadounidense debe estudiar primero lo que más conviene al país y, como consecuencia de ello, votar en los comicios correspondientes. Es decir, este 6 de noviembre del 2012, el pueblo estadounidense debe acudir a las urnas a cumplir con ese deber político, aunque no sea legalmente obligatorio, para votar en estas elecciones.
Hay deberes que aunque no emanan de lo que una ley prescriba, tienen gran importancia y deben cumplirse dentro de una disciplina cívica de altas proporciones correspondientes a la vida ciudadana. Votar en los comicios, aunque no sea legalmente obligatorio, forma parte esencial de esos deberes en una democracia.
No es aconsejable en modo alguno que a la hora de votar el ciudadano acuda a las urnas sin haber meditado, después de una razonable investigación, cual candidato es el más conveniente para la vida futura e inmediata de esta gran república. Es incorrecto, por decir lo menos, que haya abstención en las elecciones o que, en forma más o menos irresponsable, el ciudadano deposite su voto sin estar convencido, después de un adecuado estudio, de cuál candidato es el mejor para la nación.
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