Publicado el 11-01-2012
Château de Goulaine está entrelazado con la historia de la Florida
Por José R. Garrigó
Es posible que muchos de nuestros lectores no sepan que un miembro de la familia Goulaine, propietaria del Château que lleva su nombre, tuvo una participación activa en un triste evento de la historia del estado de la Florida. Aclaremos detalles.
Château Goulaine es un castillo construido en el año 930 y localizado a 12 kilómetros de Nantes, en las franjas occidentales del Valle del Loira. El mismo ha servido como hogar de la familia de ese nombre y sede del marquesado de Goulaine. El mencionado marquesado fue otorgado por el Rey Enrique IV de Francia a principios del siglo 17. El castillo fue restaurado en el siglo 15 y es una verdadera joya arquitectónica, aun destacándose en una zona conocida por sus monumentales castillos con maravillosos jardines y fuentes. En la propiedad existe una bodega donde elaboran vinos de esa región conocida como “el jardín de Francia”. Según datos de archivo, es la empresa vinícola más antigua del mundo en continua producción. Desde sus inicios, allí elaboraban vino para uso familiar aunque no hay datos precisos de cuando comenzó la producción comercial.
En los 1980 conocí y me reuní varias veces con el Marqués Robert de Goulaine, 11° en línea directa del marquesado, quien falleció en el año 2010. Él era un individuo simpático, alegre y fácil de entablar amistad. Su vida fue dedicada a la restauración del castillo a sus laureles originales. Visitaba a Miami con frecuencia promocionando sus vinos y siempre buscando una excusa para venir pues, como me decía, “me encanta el clima tropical de Miami, sus playas y su gente”. La empresa está hoy dirigida por Mathieu de Goulaine, su hijo y actual portador del antiguo título nobiliario.
Château de Goulaine es conocido por su atractivo como destino turístico y por la elaboración de vinos Muscadet Sévre-et-Maine. Estos son vinos blancos de cuerpo ligero, ideales para disfrutar en su juventud y con agradable acidez que les hace perfecto acompañante para los mariscos y pescados de esa zona loirense. La familia también elabora vinos de otras regiones del mencionado valle, los cuales, según las regulaciones, han de ser hechos dentro de sus respectivas denominaciones de origen. El Valle del Loira es una de las regiones francesas en la que una bodega, y sus vinos, pueden llevar el nombre de la familia propietaria y elaboradora, como lo es en este caso.
Recientemente tuve la oportunidad de reunirme con Christophe de Goulaine, hermano de Mathieu. Christophe se crio en el castillo, donde laboró en el viñedo y bodega hasta que en el 2004 se hizo cargo de las múltiples actividades turísticas de la propiedad. Entre ellas se encuentran un suntuoso hospedaje de lujo – ¡que te hace sentir como un verdadero marqués! – y un afamado restaurante al igual que un conservatorio de mariposas tropicales donde el visitante puede entrar y admirar la colección viviente. Mientras degustábamos uno de sus vinos, Christophe aludió con orgullo a “la relación de mi familia con la Florida”, algo que yo desconocía. Según él dijo, en 1564 Francia estableció un asentamiento y fuerte militar cerca de la boca del rio St. Johns, carca de lo que hoy es Jacksonville, al cual le pusieron de nombre “La Caroline” en honor al entonces rey Charles IX. La corona española vio la incipiente colonia como una amenaza a su soberanía en la Florida y el rey Felipe II ordenó a Pedro Menéndez de Avilés atacar y capturar el asentamiento. Más de 140 franceses asentados en la novel colonia, además de parte de otros 350 de una expedición encabezada por Jean Ribault que desembarcó el 29 de junio de 1564, fueron aniquilados el 20 de septiembre de 1565 en un ataque efectuado en un sitio hoy conocido como Matanzas. René Goulaine de Laudonnière, antepasado del actual Marqués, formaba parte de esa expedición pero milagrosamente sobrevivió el ataque y pudo regresar a Francia. La vinculación de la familia Goulaine con el estado de la Florida se remonta a esos días. El Cónsul General de Francia, Gael de Maisonneuve, después explicó que “este año celebramos en Jacksonville el 450° aniversario de este evento”, añadiendo que, “Christophe de Goulaine está contribuyendo a revivir los vínculos entre Francia y la Florida”.
Los vinos probados en la degustación fueron los siguientes.
2011 Marquis de Goulaine, Muscadet Sèvre-et-Maine, Sur Lie, Cuvée du Millénaire: Color pajizo con bordes verdosos, nariz expresiva y vibrante con toques florales, cuerpo ligero, suave percepción de efervescencia natural, agradable acidez que limpia el paladar. El término “sur lie” indica que el vino permanece en sus lías durante todo el invierno, posterior a la fermentación alcohólica. Cuvée du Millénaire (cuvée del milenio, en español) hace referencia a los casi 1,000 años de permanencia de la familia Goulaine en la región de Nantes.
Los vinos Muscadet Sèvre-et-Maine pueden beberse tan pronto salen al mercado (usualmente el verano posterior a su vendimia) y dentro de los dos años siguientes. De esta forma se aprecia el frescor y afrutado que les caracteriza y uno busca en los mismos. Goulaine dijo que en la zona existe el dicho, que el Muscadet debe “faire sa Pâque” (que se puede traducir al español como “debe celebrar la Pascua Florida”) en el sentido de que nunca debe salir al mercado antes de ese día de celebración especial de la Cristiandad. Los Muscadet son mantenidos en tanques de acero inoxidable para preservar su frescor, y muy raramente envejecidos en barricas de madera. La variedad de uva usada es Melon de Bourgogne que, como su nombre indica, proviene de Borgoña aunque en el Loira es conocida como Muscadet (ninguna relación con la uva Muscat o Moscatel). Muchos afirman que es un cruce de las variedades Pinot Blanc y Gouais Blanc.
2011 Marquis de Goulaine, Sancerre, Les Lorys: Color oro pálido, aromas atractivos con notas florales y de frutas blancas, suaves toques herbáceos, cuerpo lleno, sabores clásicos de Sauvignon Blanc de la zona, pedernal, ligera percepción de madera que perdura. Este es un Sancerre con distintiva personalidad propia, más complejo y menos herbáceo que la mayoría de los que vemos en el mercado. Les Lorys no se refiere a un lugar específico sino al nombre del cuvée. Algunos en la degustación admitieron que no lo hubieran reconocido como Sancerre en una cata ciega. Si queremos disfrutar de su frescor frutal hemos de beber los vinos Sancerre dentro de los tres años de su vendimia. De otra forma, los vinos con más edad adquieren cierta complejidad y sabor favorecido por algunos aficionados.
2011 Marquis de Goulaine, Vouvray: Color oro medio, nariz muy aromática que recuerda mandarinas y membrillos con ligeros toques melosos (que incrementan su melosidad a través de los años), pleno en cuerpo, redondo y con buen equilibrio de azúcar y acidez, termina con tonos de miel silvestre. La uva blanca permitida en la zona de Vouvray es Chenin Blanc, la cual se expresa allí con singular personalidad. Este es el Vouvray más seco de los hechos por Goulaine. Los elaboradores del área producen distintos estilos, tales como Vouvray seco, semiseco y otros capaces de envejecer debido a su dulzor natural y que adquirieren una deliciosa personalidad. Estos últimos son codiciados por los conocedores.
Con una experiencia casi milenaria haciendo vino no nos causó sorpresa la calidad de los que probamos con Christophe de Goulaine. Los mismos, y en especial los Muscadet, son ideales para acompañar nuestra cocina floribeña, sobre todo los platos a base de pescados y mariscos frescos, tales como las ostras, almejas y cangrejos. Quizás algo que fue mejor expresado por el Cónsul de Maisonneuve cuando afirmó que “Chateau de Goulaine encarna el eslabón entre el pasado y presente de nuestro país [Francia]. Los vinos producidos en esa joya arquitectónica, y hoy presentados en Florida, son evidencia de la calidad y refinamiento de la tradición francesa, pero también de su adaptación a [los gustos de] la vida moderna e intercambio internacional”.
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