Publicado el 11-02-2012
Por qué soy republicano
Por Guillermo Cabrera Leiva
A nadie ha de importarle mi preferencia política, pero yo siento que es mi deber confesar mis convicciones, como viejo columnista de DIARIO LAS AMERICAS, en una época de elecciones para decidir quién va a ser Presidente de los Estados Unidos.
Soy republicano, primero, en honor de Abraham Lincoln, el presidente republicano que más hizo por esta nación, dando libertad a la población esclava y consolidando la unidad de este país. En segundo lugar, soy republicano en honor a William McKinley, el presidente republicano que sacó a los españoles de Cuba y puso fin a cuatro siglos de coloniaje, dando paso a la República libre y soberana de 1902 a 1959.
Creo que estos dos presidentes republicanos contribuyeron como ninguno al noble fin de romper cadenas y abrir puertas de libertad, respectivamente, en dos pueblos del Continente. Esta preferencia política no significa repudio alguno al Partido Demócrata, sector que comparte con el Partido Republicano la vida política de este país, y en cuyas filas militó Franklin Delano Roosevelt, el presidente que estableció el sistema de seguridad social que beneficia hoy a millones de ciudadanos, incluyendo al que suscribe, en los años de su vejez.
La grandeza de los Estados Unidos no ha sido la obra de un solo partido político en particular. Los padres fundadores respondían a diversas tendencias políticas, afortunadamente dentro de los principios que permitieron forjar una república democrática, con cabida para todas las tendencias que pueden existir dentro del sistema republicano. A diferencia de la tradición hispana, fueron raíces inglesas las que germinaron en tierras norteamericanas y florecieron con abundante fruto en las comunidades de Nueva Inglaterra. Allí comenzó la construcción de lo que son hoy los Estados Unidos de América; allí comenzó a funcionar el derecho a expresarse libremente y a publicar sin censura.
Ser republicano, como ser demócrata, es una decisión que puede tomarse sin temor en esta sociedad libre. En las presentes elecciones he decidido reafirmar mi condición de republicano votando por el candidato de ese partido, que se sabe de donde vino, que cree en Jesucristo y que tiene limpios antecedentes políticos.
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