y por el evitar el ‘choque de civilizaciones’”, dijo su presidente, Ronald Lauder.
También el Vaticano se declaró “positivamente” interesado por la iniciativa del rey Abdalá, que hace prueba con esta conferencia de “un gran acto de valentía”, según el cardenal Tauran.
Se trata, en efecto, de la primera vez que un soberano saudí se lanza por la vía de tal diálogo con responsables católicos y judíos.
El soberano saudita “llama desde hace tres años a este tipo de intercambios entre religiones”, explicó el viceministro saudí de Cultura e Información, Saleh Al Namlah.
El rey Abdalá cuyo título oficial es el de “Servidor de las dos Santas Mezquitas” de La Meca y Medina, busca mejorar la imagen del Islam, afectada por las acusaciones de terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Abdulá Ibn Abdul Mohsin Al Turki, secretario general de la Liga Islámica Mundial -organización musulmana con sede en La Meca, que organiza el encuentro- indicó que el objetivo es tratar de “cuestiones comunes entre religiones como la ética, la familia, el medio ambiente”, pero no hablar de “religión” o de “política” en sentido estricto.
La organización de tal diálogo en España más que Arabia Saudita ha suscitado muchos interrogantes en Madrid.
España es “un lugar natural para este tipo de diálogo” tras haber acogido durante siglos a las tres grandes religiones monoteístas, explicó el embajador saudí en España, Saud bin Naif.
Además, el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha puesto el acento en el diálogo entre culturas y religiones con su iniciativa, asumida por la ONU, de la Alianza de las Civilizaciones, subrayó el embajador.
El diario El País interpretó la elección de Madrid como “un intento para evitar un debate en el reino saudí, donde ninguno (de los asistentes no musulmanes a la conferencia) habría podido practicar su religión”.
Arabia Saudita es, de hecho, el único país árabe que prohíbe cualquier práctica religiosa distinta del Islam.