MADRID -- Los reyes Juan Carlos de España y Abdalá bin Abdelaziz de Arabia Saudí inauguraron este miércoles la Conferencia Internacional para el Diálogo en la que líderes y expertos musulmanes, judíos y cristianos, así como de otros muchos credos, buscarán vías para fomentar el diálogo y el entendimiento mutuo.
“Todos creemos en un Dios único (...) nos reunimos hoy para decir que las religiones tienen que ser un medio para superar las diferencias y no que lleven a disputas”, declaró el rey Abdalá, cabeza de una monarquía ultraconservadora, guiada por el wahabismo, una estricta doctrina de la religión musulmana.
El rey saudí invitó a iniciar “un diálogo constructivo para abrir una nueva página de reconciliación tras tantos enfrentamientos”, durante un discurso en el palacio de El Pardo, al noroeste de Madrid.
“La mayor parte de los diálogos (entre religiones) ha acabado en fracaso (...). Para tener éxito tenemos que subrayar el punto en común que es nuestra fe en Dios”.
El monarca español ofreció un discurso en el que expresó su deseo de que este encuentro sirva para avanzar hacia “un mundo que acabe para siempre con la inaceptable barbarie terrorista, que luche contra el hambre, la enfermedad y la pobreza, que sea respetuoso con los derechos del ser humano y que promueva la defensa del medio ambiente”.
En la ceremonia de inauguración, celebrada en el Palacio del Pardo, la residencia de los líderes extranjeros en sus visitas a España, también participaron el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el secretario general de la Liga del Mundo Islámico, Abdalá Al Turki, la organización que convocó este foro, a instancias del monarca saudí.
Al Turki explicó en su intervención que el objetivo de esta cita de líderes, intelectuales, políticos y expertos, tanto civiles como religiosos, es hablar y aunar esfuerzos para lograr que ese diálogo dé resultados concretos.
La “Conferencia Mundial sobre el Diálogo” cuenta con unos 200 participantes, representantes de las principales religiones: musulmán, cristianos y judíos, pero también budistas.
El secretario general del Congreso Judío Mundial, Michael Schneider, y el cardenal Jean-Louis Tauran, responsable del diálogo con el Islam del Vaticano, participan en estos debates que tienen lugar hasta el viernes.
El Congreso Judío Mundial acogió favorablemente la iniciativa. “Es un deber de los líderes religiosos trabajar juntos para restaurar un respeto por los valores éticos y por el evitar el ‘choque de civilizaciones’”, dijo su presidente, Ronald Lauder.
También el Vaticano se declaró “positivamente” interesado por la iniciativa del rey Abdalá, que hace prueba con esta conferencia de “un gran acto de valentía”, según el cardenal Tauran.
Se trata, en efecto, de la primera vez que un soberano saudí se lanza por la vía de tal diálogo con responsables católicos y judíos.
El soberano saudita “llama desde hace tres años a este tipo de intercambios entre religiones”, explicó el viceministro saudí de Cultura e Información, Saleh Al Namlah.
El rey Abdalá cuyo título oficial es el de “Servidor de las dos Santas Mezquitas” de La Meca y Medina, busca mejorar la imagen del Islam, afectada por las acusaciones de terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Abdulá Ibn Abdul Mohsin Al Turki, secretario general de la Liga Islámica Mundial -organización musulmana con sede en La Meca, que organiza el encuentro- indicó que el objetivo es tratar de “cuestiones comunes entre religiones como la ética, la familia, el medio ambiente”, pero no hablar de “religión” o de “política” en sentido estricto.
La organización de tal diálogo en España más que Arabia Saudita ha suscitado muchos interrogantes en Madrid.
España es “un lugar natural para este tipo de diálogo” tras haber acogido durante siglos a las tres grandes religiones monoteístas, explicó el embajador saudí en España, Saud bin Naif.
Además, el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha puesto el acento en el diálogo entre culturas y religiones con su iniciativa, asumida por la ONU, de la Alianza de las Civilizaciones, subrayó el embajador.
El diario El País interpretó la elección de Madrid como “un intento para evitar un debate en el reino saudí, donde ninguno (de los asistentes no musulmanes a la conferencia) habría podido practicar su religión”.
Arabia Saudita es, de hecho, el único país árabe que prohíbe cualquier práctica religiosa distinta del Islam.