SÍDNEY, Australia.-- El papa Benedicto XVI ha pedido hoy a los líderes religiosos de varias confesiones del mundo unirse para encontrar el camino de la paz y luchar “contra siniestras e indiscriminadas formas de violencia”.
Esa petición contra de la violencia, junto con una advertencia a los jóvenes acerca de los “dioses falsos” de la avaricia, el sexo y el poder, fueron los principales llamamientos que hizo hoy Benedicto XVI durante su segundo día en la Jornada Mundial de la Juventud, una jornada que tuvo llena de reuniones y actos religiosos. Una de esas reuniones fue una entrevista con los responsables de otras religiones presentes en Australia, entre ellas la judía, la islámica, la hindú y la budista.
El Papa les indicó que no se debe ver la religión como “una causa de división, sino como un motivo de unión”. “En un mundo amenazado por siniestras e indiscriminadas formas de violencia, la voz unificada de las personas religiosas insta a las naciones y comunidades a resolver los conflictos por medios pacíficos y con un completo respeto de la dignidad humana”, declaró.
Y añadió que “las relaciones humanas no pueden ser definidas en términos de poder, dominación e intereses egoístas”.
El líder religioso musulmán, Mohamed Abdul Salim, presente en la reunión dijo, por su parte, que frente al “fundamentalismo religioso” que propugnan algunas interpretaciones de las religiones, debe oponerse “el fundamentalismo del amor”.
Otra reunión del día fue con un grupo de jóvenes discapacitados a los que explicó que “cualquiera que sea el nombre y la forma que queramos darles, los ‘dioses’ falsos se asocian con tres tipos de cosas: las posesiones materiales, el amor egoísta y el poder”.
Las tres por sí mismas pueden ser buenas, pero se convierten en dioses falsos cuando, según les dijo, las posesiones no se comparten “con los hambrientos y los pobres”, cuando el amor aboga “por una aproximación permisiva del sexo” y cuando el poder se adquiere en “el interés propio y para dominar a los demás”.
Benedicto XVI también se reunió con representantes de las distintas ramas del cristianismo, entre ellas los anglicanos, los metodistas, los luteranos y los ortodoxos indios.
A todos ellos, les dijo que el ecumenismo atraviesa “un momento crítico” y que debían estar “en guardia contra la tentación de ver la doctrina como una cuestión de división” entre ellos, aunque no concretó
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