y vida cada día.
En ese sentido, el informe en cuestión nos recuerda que el pasado mes de mayo se constituyó una curiosa empresa naviera de carga que mantendrá una línea de comunicación entre Teherán-La Habana-Caracas. En opinión del ministro iraní de Finanzas será un importante lazo económico entre los tres países.
La política exterior iraní en la región no se limita a Cuba y Venezuela. Su estrategia es más abarcadora, yo diría que en correspondencia con su objetivo principal: socavar los intereses de Estados Unidos en América Latina y retarlos en su propia área de influencia. Es obvio que la revolución bolivariana de Hugo Chávez y su llamado socialismo del siglo XXI, se ajustan a la perfección en ese marco.
Para eso también está sirviendo La Habana, que se ha convertido de la noche a la mañana, en un importante centro bancario y financiero iraní. Cómo me señaló hace unos días el profesor Jaime Suchlicki, director del ICCAS, Cuba es un lugar más apropiado para encubrir las operaciones bancarias iraníes en la región. La Habana está fuera del circuito fiscalizador bancario internacional.
Desde la perspectiva cubana la alianza estratégica con Irán no sólo le reporta dividendos económicos. La dictadura castrista aplica desde siempre el principio de que “los enemigos de mi enemigo, son mis amigos”. Dicho de otro modo: la política anti norteamericana del fundamentalismo islámico es semejante a la proclamada “lucha contra el imperialismo” que enarbola el castrismo y suscribe su réplica bolivariana: el chavismo.