Julio Matas saluda a los actores que leyeron su obra La crónica y el suceso
Publicado el 08-23-2008
Crónica y sucesos
de un homenaje
Por Luis de la Paz Diario Las Américas
primeras funciones de Arena se hicieron en una valla de gallos, la Valla Habana, en la Plaza de Aguadulce: Recuerdos de Berta, de Tennessee Williams, fue mi contribución a aquel experimento. Después, en 1954, monté la Medea, de Eurípides, dentro del mismo concepto de teatro circular, en el Sindicato de Torcedores. La cantante calva se presentó primero en la salita del Lyceum y Lawn Tennis Club y luego pasó a temporada en el Teatro Atelier, de Adolfo de Luis. Ya en esta época, 1957, el movimiento de las salas-teatro se había consolidado. Falsa alarma se estrenó en el Lyceum, bajo mi dirección, ese mismo año 1957. Había nacido así, con estas dos obras, la corriente del absurdo en el teatro cubano”.
Si La crónica y el suceso nunca antes había estado en un escenario, hay que destacar que Juego de damas es su pieza más representada. Esta joyita se inserta en el marco del teatro de la crueldad. En ella, dos mujeres aguardan por el encuentro con una tercera, una antigua vecina, para saldar viejas cuentas emocionales. Es una obra desgarrada que vuelve al tema de la soledad, tratada con maestría y donde se presenta la venganza como posible solución.
En esta época en que los directores locales buscan obras en la isla, en muchos casos de autores oficiales o recién revindicados, es importante mostrar, destacar y reconocer la obra de los autores cubanos exiliados, víctimas del régimen cubano. La lectura en Teatro en Miami, constituyó un homenaje, más que merecido, a la obra de Julio Matas y desde luego, a los cubanos desterrados.
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