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Publicado el 09-03-2008

El sueño y visión de un afroamericano

Por José R. Garrigó

Los orígenes y razón de existir de muchas bodegas vinícolas en nuestro país son tan variados como las mismas empresas. Hace varias décadas la mayoría de ellas se iniciaba con una persona o familia en la cual la elaboración de vinos era una tradición ancestral, casi siempre de raigambre europea. Otras fueron fundadas por personas que sentían pasión por el campo y querían huir de la vorágine de las grandes ciudades. La viña, para ellos, era una forma de ganarse la vida al igual que buscar un mejor estilo de vida. Algunas de esas bodegas fueron fundadas por profesionales con limitados recursos que convencieron a un grupo de amigos para que invirtieran en las incipientes empresas. Hoy en día todo ello ha dado una vuelta de 180 grados. Para comenzar una bodega hay que disponer de amplios recursos financieros. Muchas de ellas, incluso aquellas iniciadas por los pioneros de hace medio siglo, han sido adquiridas por grandes conglomerados para los cuales el vino es un negocio y no necesariamente un arte o forma de vida. Desde luego, toda regla tiene su excepción y muchos de esos conglomerados han preservado la calidad en algunas de las marcas que adquirieron, destinando otras de sus marcas a más altos volúmenes de producción que les permite mantener un saludable flujo de caja.

De vez en cuando uno se reúne con un bodeguero, propietario de su pequeña empresa, quien maneja y habla de la misma con la ilusión que un recién casado se expresa de su compañera. Es un dialogo refrescante y a veces acompañado de caldos bien hechos. Esa experiencia la tuve recientemente al conocer a “Mac” McDonald, propietario de Vision Cellars. McDonald es uno de los pocos afroamericanos que se dedica a hacer vino en nuestro país. Por razones entendibles ese grupo étnico no tiene tradición como consumidor de vinos. Hasta hace poco la mayoría de ellos carecía de los recursos económicos que les permitiese beber un par de copas de vino con sus comidas. Las cosas han ido progresando, gracias a Dios, y hoy en día muchos afroamericanos han ido mejorando su situación económica y pueden disfrutar de lo que sus abuelos no pudieron. McDonald me dijo que “yo siempre le digo a los afroamericanos que ellos deben conocer mas sobre el vino y disfrutar las cosas buenas de la vida”. En realidad este consejo se aplica a cualquier grupo étnico y es un mensaje que con frecuencia envío en esta columna.

McDonald es toda una enciclopedia de vida, habiendo sido criado en una familia de escasos recursos en la zona oriental de Texas. Su padre, Sue McDonald, fue un “bootlegger” (personas que elaboran whiskey casero, no siempre legal, a base de maíz u otros productos similares). Su madre, Elbessie, hacia “vino” con las frutas que la familia tenia en su propiedad. “Alrededor de 1955” uno de los clientes de su padre le regaló una botella de vino de Borgoña de la cosecha de 1952. McDonald sonríe cuando me dijo que “esa fue la primera vez que probé un buen vino y me atrajo desde el primer momento”, añadiendo que, “no sabia lo que estaba bebiendo pero me dije a mi mismo que algún día yo iba a hacer vinos tan buenos como ese”. MacDonald comenzó a laborar para Pacific Gas and Electric en simples trabajos y llegó a tener importantes posiciones como gerente y comprador en la empresa aunque “siempre mantuve mi sueño de hacer mis propios vinos”.

Eventualmente se trasladó con su familia a California donde fundó su bodega en 1995 con la suerte que Chuck Wagner, propietario de Caymus Cellars, lo tomó bajo su ala y fue su mentor en el giro. El nombre de la empresa, Vision Cellars, es bien apropiado y refleja la visión que siempre tuvo MacDonald. Sus primeros vinos fueron de la campaña de 1997, hechos en las instalaciones de Caymus, donde todavía se elaboran los mismos. Con su esposa Lil (con quien lleva 42 años de casado) ha viajado a Borgoña y otros lugares del mundo para probar distintos Pinot Noirs. “Con esa experiencia se como buscar la mejor fruta disponible, la cual es la base de mis Pinot Noirs”. Todos los vinos que probamos con MacDonald tenían designación de viñedos de conocida reputación en California, aclarando que el nunca compra vinos, solo fruta de distintos cosecheros. La excepción es una pequeña parcela de seis acres de Pinot Noir que plantó hace un año en su propiedad. “Siempre compro fruta de las mismas hileras de un bloque específico en los viñedos, con lo cual mantengo consistencia en la calidad y sabor de mis vinos”. Después afirma que en todos los casos él controla el cultivo, la irrigación y decide cuando vendimiar. “Lil es una perfeccionista”, nos dice, “yo traigo los vinos a la casa, hacemos distintas mezclas y las probamos conjuntamente hasta que yo decido cual es la mezcla que mejor refleja la calidad que yo busco para ese vino específico”.

Los vinos degustados con MacDonald, todos de la marca Vision Cellars, son comentados mas abajo en el mismo orden en que fueron servidos.

2006 White Wine, Blanc Gris, California: Color pajizo pálido con ribetes verdosos, nariz muy aromática, cuerpo ligero, con frescor que perdura. El vino incluye 70% Sauvignon Blanc y el resto de Pinot Gris, una mezcla inusual.

2006 Pinot Noir, Anderson Valley: Color rubí medio, apertura de aromas de frutas rojas y típicos de la variedad, pleno en cuerpo, taninos que yerguen el caldo, agradable acidez.

2006 Pinot Noir, Sonoma County: Color rubí ligero, nariz delicada que penetra con suavidad pero se expande en la copa, ciruelas, concentrado, con dulzor frutal en el centro del paladar, final que deja deseos de repetir. El 85% de la fruta proviene del Valle del Río Ruso y el resto de la región definida como Costa de Sonoma.

2006 Pinot Noir, Gary’s Vineyard, Santa Lucia Highlands: Color rubí medio, complejidad olfativa, cerezas, pleno en cuerpo, especias, salvia, con armonía y persistencia en el desliz en el paladar hasta su final. La zona de Santa Lucia Highlands goza de clima fresco y es reconocida por la calidad de sus uvas, especialmente sus Chardonnays y Pinot Noirs.

2006 Pinot Noir, Las Alturas Vineyard, Santa Lucia Highlands: Color rubí medio, aromas de zarzamoras y notas de su terruño, cuerpo lleno, toques humosos y de especias, lento en abandonar el retrogusto. Un vino que expresa fielmente el origen de la fruta. La viña es propiedad de Chuck Wagner y se encuentra cerca de las viñas Gary’s y Rosella’s, las cuales son apreciadas por la calidad de sus uvas.

2006 Riesling, Santa Lucia Highlands: Color pajizo claro, aromas y sabores interesantes aunque no lo hubiera reconocido como Riesling en una cata ciega, cuerpo medio, seco, sin las típicas notas de petróleo que encontramos en muchos caldos alemanes a base de esta variedad. MacDonald nos dijoque este vino se elabora solamente en años que él considera ser aptos para la calidad que el busca en el mismo.

Por mi cuenta, unos días después de la degustación arriba mencionada probé:

2006 Pinot Noir, Cole Ranch, Mendocino County: Color rubí medio, nariz que evoca vainilla y canela, cuero recién curtido, cuerpo pleno, llena la boca con sabores minerales y de arándanos, plenitud de cuerpo, especias, persistente en el paladar.

Vision Cellars elabora ocho Pinot Noirs y 11 vinos en total. La producción es de 3,500 a 4,000 cajas anuales. No hay dudas que el sueño de MacDonald de elaborar sus propios vinos se ha convertido en una realidad. Y la visión de hacer vinos que no tuvieran que envidiarle al de Borgoña que probó en 1955 es evidente cuando uno prueba los mismos. Me quito el sombrero ante personas que tienen esa dedicación de ver sus sueños convertidos en realidad a través de sus esfuerzos.

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