El gobierno de Cuba acaba de reconocer el informar oficialmente a los medios acreditados en la isla que las perdidas provocadas por los efectos de los huracanes Gustav y Ike, que azotaron la isla con apenas una semana de diferencia entre ambos, afectaron la nación desde el extremo oriental hasta el occidental, y que en los análisis “muy preliminares” los daños permiten cuantificar perdidas de CINCO MIL millones de dólares.
El informe reconoce que estos números no refieren datos finales y que estos pudieran incrementarse teniendo en cuenta que las intensas lluvias ocasionadas por los meteoros pudieran tener efectos secundarios, sobre todo en las viviendas, en la medida que trascurran los días.
El gobierno cubano ha reconocido que en todos los territorios del país hubo afectaciones, incluso en los que el azote de los vientos no se sintió con intensidad, ni hubo penetraciones del mar, pero que los mayores y más devastadores daños se observan en Pinar del Río, Isla de la Juventud, Holguín, Las Tunas y Camaguey, lugares por donde ambos huracanes penetraron al país indistintamente y en los que tanto el fondo habitaciones como la red eléctrica ha quedado seriamente afectada.
Hasta el momento el régimen cubano reconoció que un total de 200 mil personas han quedado sin hogar y otros cientos de miles necesitan reparaciones urgentes de sus viviendas porque están recibieron algún tipo de avería fundamentalmente en los techos. Además en este aspecto, las autoridades de la isla precisa que lo más difícil será recuperar esta perdida en el sector de la vivienda teniendo en cuenta “que construir y rehabilitar implica inversiones financieras y recursos verdaderamente millonarios, y necesariamente años de trabajo intenso”.
Otros aspectos de igual interés referidos en este informe oficial que refiere averías preliminares y que son también asociados a la vivienda, es el de la rotura de los tanques para almacenar agua potable, la infraestructura eléctrica que en Isla de la Juventud que quedo destruida en un ciento por ciento de las líneas. Así como en otras provincias aunque en menos cuantía, que aun no han logrado restablecerse y mantienen poblados sin el servicio de corriente eléctrica.
Las siembras de viandas y hortalizas, asimismo las de caña de azúcar en el occidente de Cuba sufrieron perdidas totales en 55 MIL 700 hectáreas y otras 180 MIL de forestales también fueron arrasadas.
Las trasmisiones de radio y televisión en esta zona occidental también han sido seriamente afectadas por la destrucción total de dos torres de onda media que mantienen a Isla de la Juventud sin servicio de radio y televisión, así como interrumpidas en Pinar del Río, en los municipios de San Cristóbal, La Palma y Los Palacios.
El gobierno cubano especificó que aun no ha concluido la evaluación de las perdidas. Sin embargo, hasta el 12 de septiembre ubica como las zonas seriamente abatidas a los municipios de Baracoa y Maisi, en la provincia de Guantánamo; en Holguín, a la propia ciudad capital, a Banes, Antilla, Moa, Rafael Freyre, Mayari y Gibara. En la provincia de Camaguey, además del centro a Nuevitas, Guaimaro, Najasa, Florida, Sibanicu, Minas y Santa Cruz del Sur y en Ciego de Ávila a su cabecera municipal, los municipios de Venezuela, Baragua, y Majagua.
También hacia el centro de Cuba sufrieron serias afectaciones las provincias de Sancti Spiritus, Villa Clara, Cienfuegos y Matanzas, en varias de sus localidades.
Además de enfatizar en la necesidad de re localización que sufren los miles de familias afectadas a lo largo del país por la perdida de sus viviendas; la carencia de alimentos y los destrozos provocados en las instituciones del sistema de salud publica cubano, resaltan como los aspectos más preocupantes reconocidos por este informe oficial rendido desde Cuba, y que debe tomarse como punto de referencia para predecir el agravamiento de la situación social imperante en el país.