El candidato vicepresidencial demócrata, Joe Biden, dice que pagar impuestos es patriótico. La mayoría del público diría que más patriótico es ser honesto sobre por qué la nación se enfrenta a una crisis financiera.
Aunque una Administración republicana es la que está rescatando a Wall Street debido a presiones políticas, negligencia y avaricia, Wall Street apoya más al Partido Demócrata: $9.5 en donaciones a Barack Obama, contra $3.5 millones para John McCain.
No es difícil comprender por qué. McCain ha estado pidiendo la reestructuración de Fannie Mae y Freddie Mac desde hace años, mientras que Barack Obama ni ha tocado el tema. Resulta que él estaba recibiendo dinero de ellos.
Obama está en segundo lugar entre los que han recibido fondos de estas dos corporaciones fracasadas; más de $126,349 sólo en los cuatro años que ha estado en el Senado, según informa el Center for Responsive Politics. El que más dinero ha recibido es el Senador Demócrata Christopher Dodd, quien recibió $165,400. El es Presidente del Comité de Banca del Senado. En contraste, John McCain, durante sus 26 años en el Congreso ha recibido solamente $21,550. Pareciera que esas corporaciones no creen que él sea muy receptivo.
El amor de Wall Street por Obama no tiene lógica. No sólo él está a favor de más impuestos sobre las ganancias de capital e impuestos corporativos, él propugna aumentos de impuestos para los que ganen más de $250,000 al año. Pero la explicación pudiera estar en que dos de los asesores de Obama, Franklin Raines, que fuera Director de la oficina de Administración y Presupuesto de Bill Clinton y James Johnson, que dirigió la campaña presidencial de Walter Mondale, fueron presidentes y CEO de Fannie Mae.
Johnson escondió una importante suma de su sueldo, que los inversionistas creían era de $7 millones cuando en realidad era de $21 millones y Raines acaba de pagar una multa de $25 millones en abril porque falsificó informes de contabilidad de la corporación. Ahora la campaña de Obama dice que ellos no eran sus asesores, pero los primeros informes periodísticos del Washington Post los identificaba como tales y Obama no lo negó entonces.
Claro está que no se puede decir que un solo partido político es responsable de la actual crisis financiera, y McCain tiene al principal funcionario ejecutivo de Merrill Lynch entre sus asesores pero, según la campaña de Obama, los republicanos son los únicos culpables. ¿De veras?
The New York Times publicó en el 2003 que la Administración Bush propuso una reestructuración regulatoria de la industria de financiamiento de viviendas. El Representante Barnie Frank, demócrata, que está al frente del Comité de Banca de la Cámara de Representantes, discrepó, diciendo “Estas dos entidades, Fannie Mae y Freddie Mac, no enfrentan una crisis financiera. Mientras más exagere estos problemas el público y más presión se ponga sobre estas compañías, veremos menos viviendas a precios asequibles.”
Pero McCain siempre estuvo consciente del problema. “Si el Congreso no actúa, los contribuyentes estadounidenses continuarán expuestos al enorme riesgo que Fannie Mae y Freddie Mac representan para el mercado de viviendas, el sistema financiero y la economía en general,” según cita publicada en el 2005 por el Washington Post.
Pero el Congreso estaba a favor de préstamos más asequibles otorgados sin dar mucha consideración a la capacidad del prestatario para pagar el préstamo. Los bancos especularon más de la cuenta y tomaron riesgos indebidos. Una ganancia rápida resultó más importante que una posición financiera sólida. Presionados para aliviar parte de los riesgos, Fannie Mae y Freddie Mac, que son corporaciones casi gubernamentales, compraron los activos malos de los bancos.
Desafortunadamente, si Obama ganase en noviembre, su falta de honestidad política condenará al fracaso cualquier intento por verdaderamente proteger a los inversionistas de futuros errores en Wall Street. Los contribuyentes continuarán rescatando compañías cuyas ganancias son privadas pero cuyas pérdidas son generalizadas. Eso no está bien. Este problema va mucho más allá de la vivienda o del mercado de valores. Tiene que ver con la confianza en el sistema y la equidad para todos, sea usted o no un inversionista. Es necesario que haya responsabilidad en Washington, pero es difícil restaurar la confianza en el sistema si los contribuyentes son los únicos que están pagando el precio. Y Obama no está siendo engañoso solamente en este tema, también lo es con respecto a la reforma migratoria.