celebrará en Washington a mediados del mes próximo.
Según Sarkozy, que propugna aprovechar la crisis para “refundar el capitalismo”, en la reunión del G-20 prevista en Washington, “Europa presentará un rostro común, con propuestas reflexionadas y preparadas en común”.
“Pedimos a Asia que apoye este esfuerzo para que el 15 de noviembre podamos decir juntos al mundo entero que las causas que han producido esta crisis sin precedentes no volverán a repetirse”.
Sarkozy ha partido de la base de que “el mundo va mal”.
Va mal, ha explicado, “porque afronta una crisis financiera sin precedentes en su magnitud, su rapidez, su violencia y su desarrollo”.
Va mal también “porque se enfrenta a una crisis de desarrollo y sus consecuencias sobre el medio ambiente, que ponen en cuestión la supervivencia de la humanidad”.
Y “va mal”, ha repetido, “porque hay 900 millones de personas que no tienen los medios para alimentarse”.
Ante la magnitud de esos tres desafíos, los participantes en la ASEM, que representan dos tercios de la población del planeta y la mitad de su riqueza, parecen decidido a sumar sus esfuerzos, pese a que las deliberaciones de este foro no tienen carácter vinculante.
“No es una elección para nosotros trabajar juntos; es un deber”, les ha recordado, no obstante, Sarkozy.
Por su parte, el presidente de la Comisión de la UE, el portugués Jose Manuel Durão Barroso, ha instado a los líderes asiáticos a resistir la tentación de caer en el proteccionismo o el nacionalismo como respuesta a la crisis económica que se avecina.
“De la misma manera que Europa y Asia no pueden evitar los efectos de esta crisis, ambas deben involucrarse junto a sus socios internacionales en la búsqueda de soluciones. No podemos hacer frente a este desafío cerrando la puerta y cuidando solo de nuestra casa”, ha subrayado Barroso.
La situación financiera y económica ha ocupado esta tarde la primera de las cuatro sesiones de trabajo previstas.
Bajo la presidencia del primer ministro chino, Wen Jiabao, los líderes tienen previsto abordar mañana otros desafíos comunes tales como la seguridad alimentaria, la cooperación energética, la lucha contra el cambio climático, la prevención de catástrofes y la paz y la seguridad del mundo.