Las bolsas de aire son dispositivos suplementarios de seguridad que no sustituyen el uso del cinturón. Algunos vehículos poseen un interruptor de activación/desactivación de las bolsas, para inutilizarlas en caso de que un pasajero menor de doce años esté ocupando el asiento delantero.
Varias encuestas revelan que en muchas ocasiones el interruptor se deja encendido incorrectamente con este tipo de pasajeros, lo cual podría provocar una lesión. Como precaución, es mejor comprobar en qué posición está el interruptor antes de poner el vehículo en marcha. Pero mejor aún es que los pasajeros jóvenes ocupen el asiento trasero, el cual es más seguro. Las bolsas de aire delanteras han salvado más de 13,000 vidas entre los años 1987 y 2003.
En la actualidad, las bolsas de aire delanteras son un equipo convencional en los vehículos, mientras que las bolsas de aire laterales (SABs) también están pasando a ocupar esa misma categoría. Las SABs son dispositivos inflables creados para contribuir a la protección de la cabeza y/o pecho en caso de una colisión que impacte el costado del vehículo. Pueden montarse en las barras del techo, a los lados del asiento, o en las puertas. Aunque su uso no está
regulado ni es exigido por el gobierno, las SABs son una buena precaución de seguridad. La Administración Nacional de Seguridad del Tránsito por Carretera ( National Highway Traffic Safety Administration, NHTSA) estima que si todos los vehículos que transitan por las carreteras estuviesen equipados al menos con SABs para protección de la cabeza, se salvarían cada año de 700 a 1,000 vidas en colisiones con impacto lateral.