el apoyo de la China de Mao y la URSS de Stalin tiene un alto sentido de la lid contra el comunismo. Los cadetes juran no permitir la expansión comunista que les amenaza desde el Norte y proteger la nación, en primer lugar del vecino enemigo. Irónicamente, anuncia el diario, que el 34 por ciento de los estudiantes de la Academia Militar de Corea del Sur consideran a Estados Unidos el enemigo principal.
Entre las causas de tal opinión consideran los especialistas los textos de historia de las escuelas primarias e intermedias que en las últimas décadas han sido editados por profesores que profesan ideas de izquierdas. La mayoría de esos estudiantes desconocen que fue Corea del Norte quien cruzó el paralelo 38 comenzando hostilidades contra el Sur en 1950. En el mencionado libro de texto aseguran que el primer presidente de Corea del Sur mantuvo una dictadura, con basamento militar, aprovechándose de la división de la península coreana. No hay mención a los enconados combates contra las tropas invasoras chinas y soviéticas.
Hay personajes que en la historia de cada nación tienen que tener una dimensión acorde a las circunstancia. No se pide justificar crímenes ni atropellos, pero si poner las condiciones históricas existentes. Sin una radicalización del proceso chileno por parte de Salvador Allende no tendríamos al General Augusto Pinochet en la historia chilena. Lo mismo ocurre en este caso. La ausencia de libertades bajo la administración del presidente Syngman Rhee fueron consecuencias de la situación política por la que atravesaba el país, cuyo principal objetivo era el evitar la expansión del régimen comunista norcoreano por toda la península.
Falta en los libros de textos surcoreanos, a criterio del ministerio de defensa una definición clara de la sucesión dictatorial de Kim Il Sung a Kim Jong Il y la explicación del caso hereditario único (de padre a hijo) en un sistema comunista. No se exponen algunas de las mayores atrocidades de Pyongyang contra su vecino sureño, como son los sistemáticos secuestros de ciudadanos surcoreanos por parte de los servicios secretos del norte, secuestro de aviones surcoreanos (comenzando tan temprano como 1958), atentados contra el presidente Park Chung Hee y el sabotaje del avión de Korean Air (KAL 858) en noviembre de 1987, donde fallecieron unas 115 personas.
El estudio de la historia coreana viene a convertirse, según las autoridades militares, una de las prioridades nacionales, para no desaparecer ante los ánimos hegemónicos de los vecinos norteños.