En esta semana el primer ministro ruso Vladimir V. Putin, anunció en Moscú el fin de “la época del gas barato”. Esa fue la tesis central del discurso del premier durante la cita de los ministros de energía de los principales países exportadores de gas. Los asistentes fueron Libia, Irán, Venezuela, Bolivia, Malasia, Qatar, Indonesia, Nigeria, Brunei, Argelia, Egipto, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Trinidad y Tobago, Rusia y Guinea Ecuatorial que a última hora pasó de observador a miembro pleno. Noruega se mantiene en calidad de observador en el grupo.
El Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG o GECF, por sus siglas en inglés), como se la denominada al conglomerado tiene como tarea principal, aunque digan lo contrario, elevar los precios del gas. Todas las demás razones varían según la política interna o externa de cada nación participante. Las declaraciones sobre la ausencia de política para formar precios, controlar la producción, es sin dudas un buen inicio para no asustar a los consumidores. En caso de pánico los precios se irán al suelo como está sucediendo con el petróleo al anunciar la OPEP el reciente recorte de dos millones de barriles.
Muchos de los participantes son miembros de la OPEP y la política que aplican en esa organización será la que prueban emplear ahora. Desde la primera reunión en el 2001 en Teherán, representantes de estas naciones se reúnen periódicamente, pero ahora fue que decidieron, con el impulso ruso y en especial de Gazprom y Putin, crear el organismo. Desde mediados del 2007 Moscú ha enviado a sus representantes por las diferentes capitales de esos países productores y exportadores de hidrocarburos para promover la unidad. Han tenido éxito en la labor.
Ya existe la estructura y la sede. Rusia abogaba por tener el estado mayor del grupo en San Petersburgo, ciudad natal de Putin que ha ido en los últimos años desplazando a Moscú en la lucha por ser centro de estructurales federales, eventos internacionales de renombre o en este caso de una organización internacional. Desafortunado Putin que no pudo presionar como debía, pues Doha será la ciudad donde estarán las oficinas de la FPEG, aunque otras propuestas fueron las de Argelia, Egipto e Irán. Difícil en las coyunturas actuales imaginarse las oficinas de esa agrupación en Teherán. En su plataforma de campaña los argelinos se adelantaron y pidieron evitar, a toda costa, la politización del
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