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Se trata de un sistema totalitario, una “jaula perfecta”, cuyo aparato represivo es temido por el pueblo, añadió Schulicki, quien subrayó que los “cubanos esperan una transición real”, no una simple sucesión en el poder de Fidel Castor a su hermano Raúl.
Si la transición no se produce, vaticinó, “Cuba continuará hundiéndose económicamente” y se convertirá en el país “más pobre de la región”.
“En Cuba hay una tiranía que ha dividido a la nación, ejecutado a más de 40.000 personas y encarcelado a otras 250.000”, expresó Ramón Saúl Sánchez, director de Movimiento Democracia, uno de los principales grupos del exilio en Miami.
“Esa es la revolución cubana, ese es el expediente de la revolución cubana cincuenta años después, con el 20 por ciento de la población obligado a vivir en el exterior”, manifestó.
Sánchez explicó que, con el fin del imperio del derecho en Cuba, se inició el trágico éxodo de cubanos (cerca de dos millones hasta la fecha) que ha supuesto, en gran número de casos, la separación traumática de las familias.
Se mostró especialmente pesimista al valorar el momento actual en la isla y diagnosticó que en el país se constata una “paulatina desintegración que se manifiesta en el ‘escapismo’ y la descomposición anímica del cubano”.
Para Francisco “Pepe” Hernández, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), la gran tragedia es que “los cubanos no sentimos que Cuba nos pertenece, sentimos que le pertenece a quienes están completamente de acuerdo con la revolución”.
Cincuenta años de revolución han conseguido convertir al pueblo cubano “en un pueblo sin una conciencia de proyecto nacional que lo defina”, resaltó Hernández.
Esa es la realidad que vivimos los cubanos, subrayó, el convencimiento doloroso de que “nuestro futuro está fuera de Cuba, que las posibilidades de construir nuestro futuro están fuera de la isla”.