Colin Chapman, el fabricante de autos de carrera y fundador de Lotus, siguió un camino muy recto para el alto rendimiento: ignorar las guerras por los caballos de fuerza y enfocarse en mantener el peso ligero.
En 1990 un Lotus Esprit SE conducido por Richard Gere tuvo una memorable intervención en la película “Pretty Woman.” Ese carro tenía un pequeño motor de 4 cilindros con turbocargadores, pero con un peso de menos de tres mil libras podía llegar de 0 a 60 millas en menos de cinco segundos.
Desde entonces, la tendencia de la industria ha sido hacia vehículos más grandes, más pesados y más potentes. No así en Lotus, el fabricante inglés de autos deportivos: El Exige S 240 del 2008 es más pequeño, más ligero y menos potente que el Esprit de 1990. También es más rápido.
En otro par de décadas puede esperarse que el carro distintivo del Lotus sea un electrón con un timón. Aún así, estarán tratando de hacerlo aún más pequeño.
Fabricar un carro con énfasis en la austeridad y el peso ligero comienza una reacción en cadena con consecuencias en el funcionamiento. Por ejemplo, porque el Exige es ligero – sólo 2,077 libras, dice Lotus – puede generar un feroz agarre al pavimento con unas gomas relativamente finitas. Cada una de las ruedas delanteras del Exige es un poco más estrecha que las ruedas traseras de una motocicleta Yamaha Vmax 2009.
Como resultado, el Exige funciona sin dirección asistida, algo que rebaja unas cuantas libras (Lo digo con firmeza: el Exige ofrece la más deliciosa impresión en su dirección que cualquier otro carro en producción en la actualidad.)
El Exige es más cómodo de lo que parece. Los asientos son muy delgados y escasamente ajustables. (El asiento del chófer se mueve hacia adelante y hacia atrás; el del pasajero es fijo). Pero una vez que uno logra entrar, se siente bien.
Hay suficiente espacio para las piernas en estos asientos de aspecto severo. ¿Necesita ajustar el espejo en la puerta del lado del pasajero? No tiene motor, pero usted alcanza desde el asiento del chofer. En cuando a lujos, hay aire acondicionado, ventanas y cerraduras eléctricas, y un pequeño portavasos que consiste de un pequeño aro de aluminio del cual pende una tira de cuero. Lotus debería de sacar patente al diseño y llamarle la Tanga Café.
El S 240 tiene un motor Toyota de 4 cilindros y 1.8 libros supercargazo para que rinda 240 caballos de fuerza, que mueve las ruedas traseras. El motor montado al medio tiene un enorme ventilador interno (intercooler) encima así que la visibilidad trasera puede decirse que está comprometida. Uno aprende a dar marcha atrás solamente en los estacionamientos, porque hacerlo en tráfico sería una invitación al desastre.
Lotus dice que el Exige S 240 es el auto más veloz que haya en el mercado, yendo de 0 a 60 en 5.1 segundos. (El honor de ser el “Lotus más veloz” del S 240 posiblemente se le ceda el mes que viene al Exige S 260 que tiene 17 caballos de fuerza más, y mediante un generoso uso de fibra de carbón, pesa 50 libras menos.)
El supercargador además de aumentar los caballos de fuerza suaviza la potencia. Con la versión del pequeño motor de aspiración natural – originalmente desarrollada por Yamaha para el Toyota Celica GT-S – el resultado en caballos de fuerza no se notaba hasta que la válvula de tiempo variable cambiaba a altas revoluciones por minuto dando lugar a un abrupto aumento de potencia.
Con el S 240 esto no sucede. De momento puede notarse algo en el limitador de revoluciones (que por un breve momento puede permitir hasta 8,500 r.p.m.) pero el Exige se siente muy bien en la ciudad. Uno puede moverse bien en el tráfico sabiendo que el carro tiene suficiente potencia. Lo que es importante cuando uno maneja un auto tan pequeño en el cual el chófer va prácticamente mirando el tubo de escape del auto que va delante.
El Exige no es tímido en cuanto a proclamar sus ansias de auto de carrera. Sus gomas Yokohama Advan Neova tienen una clasificación de 60, la más baja (y por lo tanto la que más agarra) que yo haya visto en un auto de ciudad. En pruebas de resbalamiento, estas gomas se agarran con tal fuerza al pavimento que uno se siente como un astronauta en una centrífuga.
Los asientos están ajustados para poder instalar los cinturones de seguridad que son como los de los autos de carrera. La opción Track Pack de $1,650 da ajustes de suspensión que le permiten ajustar el carro a las distintas superficies. Tiene un sistema de control que proporciona las salidas más rápidas en varias superficies. El Exige es tan bueno para convencerlo a uno de que es un auto de carrera que casi hace que el chofer cuando llegue a una gasolinera grite, “Póngame gomas nuevas en el lado derecho y ajusten la aleta para dar más potencia a la parte trasera.”
Hablando de gasolineras, el tanque de 10.6 galones, aun con la gasolina Premium que se requiere, puede llenarse con $18 ó $19. La clasificación de millaje de la EPA es de 20 m.p.g. en ciudad y 26 en carretera, razonable para un vehículo con este nivel de funcionamiento.
Digamos lo que sea de la economía, pero con la gasolina Premium a menos de $2 el galón resulta barato mantener su Lotus. Algo que es agradable saber, porque su precio básico de $65,815 (mi modelo de prueba costaba $70,650) pone al Exige S 240 en el mismo plano del Corvette Z06 o de un Nissan GT-R Cualquiera de esos dos carros es generalmente más agradable en la vía pública. Con el Lotus, ocasionalmente usted manejara sin zapato en el pie derecho, porque los pedales están muy cerca uno del otro.
El Exige tiene otros detallitos únicos. Por ejemplo, los faros delanteros e instrumentos siempre están iluminados, pero por la noche uno tiene que acordarse de darle a un chucho para activar las luces traseras - una idiosincrasia eléctrica (al menos para un auto del 2008) de la cual me enteré gracias a un amable policía. Y uno puede que toque la corneta en momentos inoportunos porque los botones están situados justo en el punto en que el dedo pulgas tiende a caer en el timón cuando uno lo agarra.
En esta era de módulos de transporte ultra refinados, el Exige da la impresión de que fue diseñado por un autócrata con un amor por la velocidad y la creencia de que la ergonómica es una leyenda. Entonces uno puede llegar a la conclusión de que el Exige es una reliquia de días más simples. Pero, por el contrario, yo lo veo como un anuncio del futuro. Es simple, ligero y divertido de manejar. Su rendimiento en millas es bueno. Demuestra cuánto se puede sacar de un motor pequeño. Y si los volátiles precios del petróleo y la economía conspiran para que los carros deportivos sean más espartanos, esto no sería algo malo para el Exige.
El Exige tiene sus defectos, pero cuando uno siente el cosquilleo de la electricidad en su pequeño timón Momo, una vez que usted ha subido la velocidad con la precisión de una motocicleta cuando el motor llega al máximo de su ruido, hasta el más fanático de los excesos de un motor V-8 admitirá que el Lotus sabe lo que está haciendo.