Con la misma certeza que podemos afirmar sobre el poder salvador de la fe, también pudiera decirse que cuando este don es cierto, nada lo puede quebrantar, ni aún las más difíciles condiciones en las que deba defenderse o profesarse, tal y como le ha tocado al padre nicaragüense Ramiro Avendaño.
Con 38 años de vida y apenas cuatro de ordenado como sacerdote, el arzobispo de Managua, Monseñor Leopoldo Brenes, designó al joven pastor para atender desde sus funciones, el área ubicada hacia la zona norte del municipio de Villa el Carmen, en el kilómetro 29 de la carretera vieja de León, en el pueblo de los Cedros, en Nicaragua.
Si nos remontamos a los años del comienzo de nuestra era, en la que Cristo y sus discípulos evangelizaban de pueblo en pueblo, recordaremos que el papel de los predicadores de las ideas de Dios se ha desempeñado siempre en cualquier circunstancia y como no menos comprometido con esta prédica, se siente el joven presbítero, asumió el compromiso por el cual viajó a Miami recabando la ayuda en esta comunidad generosa.
Durante una visita que efectuara a Diario Las Américas, el padre Avendaño explicó que la extracción social de la población a la cual le corresponde atender es eminentemente humilde, empleada fundamentalmente en las labores de la industria azucarera de la zona, e hizo además la observación que la necesidad de ofrecer atención social y religiosa en esta región responde en lo fundamental al número creciente de jóvenes, más propensos a la desorientación si es que a tiempo no reciben el apoyo y la guía requeridos.
Siendo así e identificado con los gustos que trascienden de sus feligreses, el padre Ramiro se ha ocupado de habilitar un espacio para la enseñanza musical “que realizamos en un aula prestada de la Sala Comunal. Ahí logramos colectar cuatro guitarras y unos teclados y con esto estamos impartiendo clases de música, lo cual hemos asumido como una de las líneas de trabajo que seguiremos en nuestro ministerio”.
“Cuando Monseñor Brenes nos asignó la construcción de la iglesia en esta zona, el 5 de octubre pasado, ubicó la primera piedra de lo que será nuestra parroquia dedicada a Santa Teresa del niño Jesús que vivió la fe desde la sencillez de las cosas cotidianas, tal y como sucede con las personas de nuestra demarcación.”
Al ser interrogado acerca de los recursos materiales con que cuenta para acometer este importante y útil proyecto que además de la parroquia, comprenderá una escuelita y un dispensario de salud, el padre Avendaño advertía que los sacerdotes en su país sólo disponen para desempeñarse de las donaciones que en los servicios religiosos se pueden colectar. “Por lo cual, lo que logramos depende mucho de nuestras iniciativas propias y el apoyo que encontremos.
“Por suerte, en estos lugares de extracción humilde, las personas son muy solidarias y lo poco que tienen, lo comparten con gusto. Por eso veo posible asumir la empresa que me han encargado. Al principio me había propuesto una parroquia para atender a 500 personas y después que el Arzobispo nos visitó y designó el terreno en que debemos edificar el templo nos dijo que tuviésemos en cuenta unos mil vecinos de la zona”.
El padre alertaba que bajó la actual administración política que se encuentra Nicaragua, el papel de la Iglesia Católica resulta especialmente importante, una vez que algunos intentos por desvirtuar tradiciones, camuflados bajo la apariencia de falsas convicciones religiosas, pudieran confundir cuando no se predique con eficacia la esencia de la fe cristiana.
Su presencia en Miami por estos días, según declaró, responde al propósito de despertar el interés en todos aquellos que deseen cooperar con su misión evangelizadora en el poblado de los Cedros.
“Tenemos ubicado un contenedor en áreas de la iglesia de San Juan Bosco, situada en Flagler y la 13 avenida de la Pequeña Habana y ahí estamos aceptando donaciones de ropas, materiales de construcción, equipos electrónicos y todo cuando se considere que puede ser útil para respaldar este proyecto religioso y social”
“Medicina y comida no podemos transportar porque el almacenamiento y transportación de estos productos requiere condiciones de refrigeración para el traslado, con las cuales no contamos. Por el momento, nos satisface saber que en esta ciudad, no sólo entre la comunidad nicaragüense podemos encontrar respaldo y oídos que nos escuchen”.
Siendo apenas un adolescente, nacido en la propia localidad de León, y educado en el seno de una familia católica, cuando el actual sacerdote Ramiro Avendaño sintió en su interior la necesidad de satisfacer su espíritu con un servicio que considerase útil a sus semejantes, no le quedaron dudas al escuchar el llamado que lo condujo hacia su carrera religiosa. Por esa fuerte convicción, tan sencilla como profunda, la misión de fomentar la fe y compartirla con quienes mucho la necesitan, más que un deber, la asume como devoción.
Para hacer aportes u obtener más información, los interesados pueden contactar al padre Avendaño a través del teléfono 786 970 4258 o escribirle a la dirección electrónica rajavec@yahoo.es. Asimismo, se encontrará disponible en áreas de la Iglesia San Juan Bosco, recepcionando las donaciones desde el 30 de enero y hasta el 17 de febrero, entre las diez de la mañana y las ocho de la noche.