Cuando de vehículos se trata, los gustos personales son tan variados como los conductores en la nación. Mientras algunos prefieren los deportivos, a otros les gustan los camiones. Y si bien hay quien prefiere el lujo, otros desean funcionalidad.
Pero en la medida de que los costos de aparentemente todo lo relacionado con un coche siguen aumentando, las preferencias personales comienzan a postergarse ante lo práctico.
Por ejemplo, cuando los precios de la gasolina comenzaron a ascender hace varios años, las ventas de vehículos deportivo utilitarios (SUV), conocidos por su gran consumo de combustible, descendieron en gran medida.
Sin embargo, a fines del 2008, los reportes de ventas indicaron que las adquisiciones de camiones volvían a aumentar. ¿A qué se debe ese cambio de opinión aparentemente súbito?
Gran parte de la misma tiene que ver con que los conductores eligen el vehículo que mejor satisface sus necesidades, o cuánto podría costarles cada viaje a la gasolinera.
La selección del vehículo apropiado debería basarse en mucho más que el atractivo estético del mismo.
Como la compra de un coche constituye un gran compromiso financiero, optar por el adecuado debe pensarse dos veces, e implica varias consideraciones.
• Presupuesto: Tal vez no hay nada que influya más a la hora de elegir un coche que el presupuesto personal.
Si bien nadie se decide por un coche porque es barato, es necesario conocer cuánto se puede gastar antes de firmar el contrato.
Como en la actualidad muchas personas arriendan o financian sus vehículos en vez de comprarlos, el auto que adquiera deberá exigir un pago mensual mínimo determinado por el costo del coche y el pago inicial total que haga.
Numerosos sitios Web de concesionarios de automóviles cuentan con calculadoras de pago para que los compradores potenciales puedan tener una mejor noción de a cuánto ascenderán sus mensualidades. (Nota: el historial de crédito de la persona también influye en las mensualidades, pues los que cuentan con buen crédito son elegibles para tasas de interés más bajas, los que no lo tienen deberán someterse a tasas más altas).
Pero antes de visitar a un concesionario o su sitio Web, siéntese y determine su presupuesto mensual, incluyendo alquiler o hipoteca, utilidades y otros gastos.
Compárelo con su ingreso mensual y podrá determinar lo que puede gastar cómodamente. Es mejor calcular por debajo de lo que puede pagar, lo cual le dará posibilidad de hacer frente a cualquier emergencia, como en caso de que el coche necesite reparación o se produzcan gastos inesperados.
• Necesidades: Una vez determinado lo que puede gastar, es necesario dilucidar lo que necesita realmente. Un SUV convencional costará más que un auto de cuatro puertas.
Si está considerando un SUV, pregúntese si lo necesita realmente. ¿Con cuánta frecuencia utilizará el espacio de carga adicional que proporciona un SUV? ¿Le bastará un vehículo de cuatro puertas? ¿Están asociados los altos precios del combustible con un SUV que se acomode a su presupuesto?
El complejo proceso funciona también a la inversa. Si necesita realmente el espacio adicional que le brinda un SUV u otro camión, no compre el auto de cuatro puertas porque es más barato.
A la larga, no podrá transportar lo que desea en su auto, y esencialmente tendrá que gastar en algo que no es tan útil como debería ser.
• Reputación: La mayoría de las personas no compra una vivienda sin examinarla de antemano, por lo que tampoco debe comprarse un vehículo a ciegas o guiados por simples apariencias. La reputación del vehículo debe ser una consideración fundamental a la hora de la compra.
Como los coches son cada vez más caros, muchos esperan quedarse con el suyo por más tiempo de lo acostumbrado. Los vehículos con reputación de longevidad le permiten aprovechar al máximo la considerable inversión que representa su auto. Publicaciones como Consumer Reports y sitios Web como Edmunds.com les ofrecen a los compradores potenciales listas de precios, comparaciones de vehículos y un caudal de información acerca de marcas y modelos específicos, incluyendo los que tienen mayor propensión a averiarse.
Si conoce a alguien que tenga un modelo de vehículo como el que está considerando, hágale preguntas, sobre todo su confiabilidad, consumo de combustible por millas, y si su desplazamiento es óptimo.