En la campaña de anuncios que presentó al Volkswagen Routan, la actriz Brooke Shields se preocupa de que las mujeres estén saliendo en estado simplemente para poder experimentar lo que es la ingeniería alemana en la forma de un minivan. Dejando a un lado lo que tenga de cómico esa premisa – fuera de decir, quizás que la gente se está suicidando para poder comprar esos elegantes cuchillos japoneses de cerámica – no es ni siquiera cierto.
El Routan 2009 no es producto de la ingeniería alemana, a menos que usted cuente los que antes trabajaban para la DaimlerChryler. El Routan es sencillamente un minivan o furgoneta de la Chrysler, con una nueva etiqueta y cambios ligeros en sus líneas y mecánica.
Volkswagen cambió solamente las luces exteriores, el cristal trasero, la careta, algunas piezas del interior y algo de la suspensión y conducción. Y sin embargo, como para ocultar más el origen del Routan, la VW exhorta a los que utilizan el Internet a “tener un bebé virtual para la ingeniería alemana” en un portal especial: vw.com/vwnhpe/babymaker/en/us/.
¡Horror, siete horrores!
La característica definidora del Routan parece ser la sordera, y sólo al departamento de contabilidad parece no importarle: Volkswagen of America quería su propia versión del van de más venta de la Chrysler para protegerse de las fluctuaciones de la moneda – el Routan viene de la fábrica Chrysler en Windsor, Ontario – y para tener un vehículo con tres filas de asientos para su público todavía en edad de tener hijos. Si la VW ha de tener alguna esperanza de alcanzar su meta de 800,000 unidades vendidas en los EE.UU. para el 2018, necesita un vehículo para una familia grande. El Routan, piensan ellos, le da a la VW los beneficios sin el sacrificio.
En un sentido cósmico, sin embargo, se está sacrificando mucho: Por ejemplo, la credibilidad de la VW. Vender un vehículo para mamás estadounidense, y luego explicarlo en los anuncios, no puede ser agradable para los entusiastas firmes de la VW que han apoyado la marca durante sus alzas y bajas en el mercado estadounidense.
Algo debe estarse perdiendo en el correo electrónico transatlántico. En su tierra natal, VW es la marca No. 1 – Es el Chevy, o la Toyota, de Alemania. Un minivan convencional encaja muy bien dentro de la concepción del mercado nacional. Aquí, la marca representa un ideal casi totalmente opuesto. Como el primer carro de alto volumen exportado a los Estados Unidos, el VW Beetle fue una respuesta atrevida a los grandes autos estadounidenses de la post guerra. Desde entonces, VW ha sido el vehículo preferido por los que quieren estar en contra de la corriente general. Desde los profesores universitarios hasta los jóvenes de buena posición que duermen mientras los profesores dan sus clases,
Los fieles a la marca VW la quieren, al menos en parte, por su autenticidad. Y ahora llega un minivan - ¡un minivan! Bajo un manto engañoso. Es como si usted sacase un laser de su tatuaje de un VW en su tobillo.
¿Le queda algo de alemán a esta cosa? Para averiguarlo, me pasé una semana en un Routan, ayudando a mis padres a arreglar su casa para la fiesta de compromiso de mi hermano. Durante cinco días, yo moví 4 sofás, diez mesas, setenta sillas y varios discos de mi columna.
Para poder comparar, junto con el Routan yo probé un Chrysler Town & Country. Cuando los vehículos estaban estacionados uno al lado del otro en nuestra entrada, mi esposa preguntó: “Dime. ¿Así que la VW ahora fabrica su propio minivan? Esta mujer, que es tan perceptiva en cosas que tienen que ver con la higiene personal de su esposo, no se dio cuenta de la similitud.
Bien hecho, de parte del departamento de diseño exterior de la VW. Pero entonces entró al vehículo y vio que el exterior es sólo la caja en la que viene envuelto el interior. Y VW no iba a cambiar al transporte de gente más exitoso de la historia.
Los únicos cambios interiores visibles están en los nuevos asientos de la segunda fila, el panel de instrumentos y el forro de las puertas. Todo lo demás, según mi esposa, es “exactamente lo mismo.”
VW ofrece tres modelos para el Routan: S, SE y SEL. Los dos primeros tienen el motor Chrysler V-6 de 3.8 litros y 197 caballos de fuerza; el SEL tiene un sorprendentemente pimentoso V-6 de 4 litros, 251 caballos que también es más eficiente en cuanto a combustible que el motor más pequeño (17 en ciudad/25 en carretera. Comparado con 16/23).
Yo manejé el SEL con el “paquete” de entretenimiento para el asiento posterior que les da a los pasajeros tanto de la segunda como de la tercera filas sus pantallas de nueve pulgadas para ver películas (pero no TV por satélite Sirius – sólo los que tienen un Chrysler lo reciben). El sistema de entretenimiento subió el precio del SEL a $36,990 (del básico de $33,890). Agregue $2,475 por la unidad de navegación y $2,325 por el “paquete que incluye el tercer asiento que se dobla, y el precio total de mi Routan era de $41,790. Los Routans tienden a costar $1,000 más que el equivalente de la Chrysler (que tienen una garantía en el motor y transmisión de por vida, comparada con los 5 años o 60,000 millas de la VW).
¿Por qué entonces mi Chrysler con todo el equipo costaba $43,917? Porque traía los nuevos asientos Swivel ‘n Go de la Chrysler, que giran para que la segunda fila y la tercera queden de frente. La VW no lo ofrece. Estos asientos son muy agradables si usted quiere jugar a las cartas con sus compañeros de viaje. La VW tampoco tiene el sistema Stow ‘n Go que dobla hasta el piso los asientos de la segunda fila.
En cambio la VW prefirió poner asientos individuales en la segunda fila, algo muy cómodo. La tercera fila de asientos del VW sí se dobla contra el piso, dándole 83.010 pies cúbicos de espacio de carga.
Dejando a un lado la cuestión de los asientos, la mayor distinción entre las dos furgonetas puede que sea psicológica. Manejando el Chrysler, yo tenía la impresión de que estaba al timón de algo hecho de prisa. De que si por casualidad me quedaba atrapado adentro, con un simple puñetazo podía salirme.
El VW está hecho casi exactamente de los mismos materiales, en la misma planta, pero parece más sólido. Esto principalmente es porque la pizarra de instrumentos y el cuero son mejores. Es una cuestión mental cuando uno se pone a comparar. El VW tiene una suspensión y un rodamiento mejorados, pero estos cambios son sólo perceptibles en la parte del cerebro que nos dice que un VW es mejor que un Chrysler. Lo cierto es que el VW no es un Ferrari.
Con su estabilidad, potencia y 13 portavasos, el Routan es encomiable, pero tampoco es algo tan extraordinario. Este pudiera haber sido el Volkswagen de los minivans; en cambio es el Chrysler de los VW.