El Vaticano exigió al obispo lefebvriano Richard Williamson, que ha negado el Holocausto judío, que se disculpe públicamente y de marcha atrás en sus declaraciones si quiere ejercer como prelado dentro de la Iglesia, según informó la Santa Sede, difundido aquí por la agencia de noticias EFE.
En un comunicado de la Secretaria de Estado, la Santa Sede precisó que Benedicto XVI “desconocía” la posición del prelado tradicionalista “en el momento de revocar la excomunión” el mes pasado.
El Vaticano también exigió a la Fraternidad San Pío X, fundada por el arzobispo cismático Marcel Lefebvre y a la que pertenecen ese prelado y los otros tres a quienes el Papa ha levantado la excomunión, que si quiere ser reconocida por la Santa Sede es “indispensable” que reconozca plenamente el Concilio Vaticano II.
La Secretaria de Estado hizo público el comunicado para “clarificar” algunos aspectos del levantamiento de la excomunión a los cuatro obispos cismático y la polémica desatada por las declaraciones de Williamson, que negó el Holocausto en una entrevista con una televisión sueca y dijo que durante el nacionalsocialismo (gobierno de Hitler) habrían muerto a los sumo 300.000 judíos y no 6 millones.
Asimismo, el Consejo Central de los Judíos en Alemania y la Conferencia Episcopal Alemana celebraron que el Vaticano haya exigido al obispo lefebvriano Richard Williamson, que se retracte públicamente de sus afirmaciones.
La presidenta del Consejo, Charlotte Knobloch, afirmó que pedir a Williamson que se retracte de forma “inequívoca” es una “señal positiva”.
El presidente de la Conferencia Episcopal, Robert Zollitsch, por su parte, destacó que la exigencia del Vaticano demuestra que quienes niegan el Holocausto “no tienen sitio en la Iglesia católica”.
“El Vaticano ha dejado claro de forma inequívoca que condena toda forma de antisemitismo”, apuntó.
Zollitsch afirmó que es “necesario” que los obispos de la Fraternidad San Pío X, y en especial de Williamson, “se retracten” si quieren formar parte de la Iglesia católica.
La canciller alemana, Angela Merkel, se unió a las presiones de los obispos y de la comunidad judía de su país sobre Benedicto XVI e instó al Papa Joseph Ratzinger a “dejar claro” que el Vaticano no tolera la negación del Holocausto.
El Vaticano precisó que la revocación de la excomunión sólo supone la “apertura de una puerta hacia el diálogo” con los “lefebvrianos”, que la situación jurídica de la Fraternidad San Pío X “no ha cambiado”, por lo que no goza de reconocimiento canónico dentro de la Iglesia.
La Santa Sede le exige como “condición indispensable” para su futuro reconocimiento canónico “el pleno reconocimiento del Concilio Vaticano II y de los magisterios de los papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y el de Benedicto XVI”.