Bertha Antúnez
Publicado el 02-09-2009
Cubanos en Ginebra:
denuncia andante, física
Relata Bertha Antúnez, a su regreso a Miami luego de participar en el foro paralelo al del régimen de Cuba en el cónclave sobre los derechos humanos
Por Ena Curnow Diario Las Américas
“Nos convertimos en Ginebra en una denuncia andante, física”, dice la opositora cubana Bertha Antúnez, refiriéndose a la actuación de una representación de exiliados ante el cónclave donde llevaron el verdadero rostro de la situación con los Derechos Humanos en la Isla. Antúnez, que acaba de regresar del organismo de la ONU donde Cuba se sometió este jueves al Examen Periódico Universal (EPU), es una voz autorizada para hablar sobre el tema, por ser una reconocida activista de derechos humanos, protagonista de innumerables huelgas de hambre, y hermana del líder y ex prisionero político Jorge Luis García Pérez “Antúnez” . Su tío Omar Pernet Hernández estuvo con ella en la ciudad suiza, en el foro paralelo del exilio cubano, denunciando los abusos que comete el régimen contra la población y en especial con los opositores dentro de la Isla. Pernet pertenece al llamado Grupo de los 75 de la Primavera Negra Cubana. Desde su silla de ruedas, denunció ante el cónclave las arbitrariedades cometidas en todo su proceso legal, los horrores vividos en las celdas de castigo y la falta de atención médica, por lo cual precisamente quedó inválido.
La delegación del exilio actuó al unísono con la representación oficial del régimen, encabezada por la ministra de justicia María Esther Reus González, que cínicamente afirmó que en Cuba no se violan los derechos humanos, en lo que observadores y diplomáticos calificaron “como una farsa”. Una vez más se puso de manifiesto que el régimen de La Habana no acepta críticas, opinaron.
“Todos sabían que lo que ellos estaban contando era mentira” afirmó Antúnez en conferencia de prensa convocada por el Directorio democrático Cubano. La delegación del exilio estuvo representada por la Organización No Gubernamental (ONG) Internacional Demócrata del Centro, a la cual agradece, así como a la jefa de la delegación Ana María Cervone, la posibilidad de estar presente. “En el momento que ellos estaban allí, nosotros estábamos al lado diciendo la verdad de lo que sucede en Cuba”, subrayó Bertha la cual añade que “esta vez no le fue nada bien. El testimonio nuestro fue muy fuerte. Presentamos el caso a la vista de todos. Somos una familia a la cual el régimen ha reprimido con saña. Hemos sido víctimas de todo tipo de violaciones. El régimen dice que no comete torturas y mi tío es testimonio viviente de que sí lo hace”.
Pernet narró en Ginebra su terrible experiencia y dijo que su caso era sólo un ejemplo de lo que sucedía con otros muchos presos políticos. Pernet se opuso a la dictadura de los Castro, desde muy joven. Estuvo castigado en los campos de concentración de la U.M.A.P. (Unidad Militar de Ayuda a la Producción), allí sufrió represión, hostigamiento y persecución. Ante el acoso, decide escapar del país y fue descubierto y sancionado, acusado de “robo con fuerza”. Extinguió la pena en 1983, pero posteriormente es condenado por una causa de propaganda enemiga, y de nuevo condenado a 5 años de cárcel. Por las condiciones infrahumanas: la humedad en la celda, la negativa de posibilitarle tomar aire y sol, la ineficiente alimentación y un conjunto de malos tratos, su salud se resquebraja. En 1997, pudo salir de nuevo de la prisión, pero no ceja en su lucha y crea la delegación provincial del Partido 30 de Noviembre “Frank País”, en la región central de Cuba. Al tiempo que actúa con el Club de Presos y expresos políticos. En el año 2000 funda el Movimiento Nacional de Derechos Humanos “Mario Manuel de la Peña” y después la Biblioteca Independiente 20 de Mayo.
El 19 de marzo 2003 fue detenido y sancionado en juicio sumario a 25 años de privación de libertad por el supuesto delito de poner en peligro la independencia y la soberanía de la patria, en la llamada Causa de los 75. Estuvo en la prisión de Guanajay, en la Habana, sujeto a un severo régimen que sólo le permitía recibir visitas cada 6 meses durante dos horas, en total aislamiento. El 31 de enero 2004 fue trasladado a la prisión de Las Mangas de Bayamo, en la región oriental. En ese momento ya padecía hipertensión arterial, úlcera y tuberculosis. Precisamente en uno de esos cambios de prisión (el 10 de diciembre 2004) sufrió un accidente automovilístico (que según denunció en Ginebra pudo haber sido premeditado para acabar con su vida). El iba esposado de pies y manos y producto del golpe y de que no le prestaron la debida atención médica, quedó inválido y perdió un ojo. Pernet logró salir de la cárcel y marchar a España por la presión internacional y la gestión de España y la Unión Europea.
Bertha Antúnez también expuso en Ginebra el caso de su hermano, quien desde corta edad fue sancionado a 17 años de cárcel y durante todo ese tiempo sufrió en carne propia todo tipo de violaciones de los derechos humanos por parte del régimen castrista, y subrayó: “También dije todas las humillaciones, malos tratos, de que fuimos objeto toda su familia. Yo llegué hace muy poco de Cuba, por eso todo lo tengo tan fresco en la memoria”.
|