DETROIT. – Durante casi cuatro décadas, el modelo Z le ha dado propósito y dirección al resto de los modelos de la Nissan, sirviendo como una residencia metálica para los ingenieros que se pasan el tiempo diseñando ambiciosos sedanes como el Altima y el Maxima.
Ahora, sin embargo, Nissan tiene un líder de mayor rendimiento – el GT-R. Este dos puertas de 480 caballos de fuerza está disponible en las más exclusivas agencias de Nissan por unos $80,000 y realmente le pondrá su mundo de cabeza. Su llegada representa un reordenamiento del universo de los carros deportivos.
Pero aunque el Z está opacado por el GT-R, se ha energizado de nuevo simplemente por asociación. Para el 2009 un modelo Z renovado – el 370Z – surge como una versión a escala del super dos puertas GR-R. Está igualmente enfocado, igualmente divertido y ahora, con un aspecto tan extraño como el de su hermano mayor.
Al igual que el GT-R el Z tiene una careta como un pez con la boca abierta, anchas caderas a lo Rubens, y una línea del techo inclinada hacia atrás. Su forma es más ancha, más corta y más compacta que el anterior 350Z y las superficies están unidas con lo que parece ser energía implosiva.
Bajo todo esto hay otra capa de cinetismo. Dándole la vuelta desde el lado del chofer, al frente, vi curveados guardafangos que suben y se achatan arriba para unirse al capó, formando una ancha capa de metal. En la parte trasera, el auto parecía agacharse.
Abrí el carro con la manilla rectangular que tal parece un arete en la puerta, y me agaché para entrar. Aunque temáticamente el interior es similar al del 350Z – tres medidores auxiliares frente al chofer, panel de instrumentos que se mueve con el timón – hay pequeños detalles de refinamiento por doquier. Esto se nota más debido a un timón sutilmente ovalado y pespuntes en contraste en la consola del centro.
Los asientos están bien rellenos, y el de la izquierda tiene un abultamiento en el punto entre las piernas del chófer para dar apoyo a los muslos que es esencial cuando se toman las esquinas a alta velocidad. Desde el asiento del chófer, la vista hacia fuera es cinemática. Dos pliegues en el capó le guían a uno la vista hacia el centro del camino y los pilares del parabrisas del frente son delgados.
Detrás de los asientos, Nissan ha movido el refuerzo para que ya no parta la zona de carga, pero las columnas de la suspensión todavía molestan un poco en el espacio de carga.
Este chasis es un ejemplo de precisión en autos deportivos, una versión de alta definición del anterior 350Z. Una cama de aluminio rígido, pero más ligero sostiene la suspensión doble cruzada al frente, y la parte trasera es más ligera y firme también. En efecto, todo es más firme.
Cada fisura en el pavimento se siente como un ligero movimiento de la carrocería, pero lo único que altera al auto serían enormes baches. También se siente el ruido de las gomas. Lo que compensa a este carro es que se siente fuerte, como un lingote de acero, con reacciones tan rápidas como las del GT-R.
Yo manejé el 370Z de prueba en mi vía preferida, un a carretera estrecha y llena de curvas en las afueras de Bloomfield Hills. Aquí el carro logró una especie de fusión con el asfalto, galopando como si hubiese recorrido este camino cientos de veces. El carro no sólo parece estar vivo, sino que se siente así. Es, sin lugar a dudas, el mejor modelo Z de todos los tiempos.
Nissan ha simplificado el proceso para ordenar, comparado con el 350Z, y ahora sólo hay dos modelos - el básico y el Touring – con paquetes Deportivos (Sport) disponibles en ambos y una opción de sistema de Navegación para el Touring. Mi modelo de prueba era un Sport Básico ($33,625) así que no tenía los detalles que vienen con el Touring que cuesta $4,350 más: sistema de audio Bose, asientos forrados en piel y gamuza con calefacción y pedales de aluminio. Pero el paquete Sport de $3,000 trajo lo necesario para cualquier entusiasta, incluyendo un diferencial, ruedas de 19 pulgadas de aluminio forjado con rayos como garras de cangrejos, frenos más grandes, aletas al frente y atrás – algo nuevo en la industria – una transmisión manual con revoluciones ajustables para bajar la velocidad.
Muchas transmisiones manuales como ésta llamadas “sin clutch” tienen este detalle, que suaviza los cambios al igualar la velocidad del motor con la velocidad de la rueda. Pero el sistema SynchoRev Match de la Nissan representa la primera vez que una manual convencional de tres pedales se ocupa de la aceleración por uno. Yo he pasado décadas tratando de perfeccionar mi técnica para bajar la velocidad, y me entristeció que en el nuevo Z mi única aptitud que podía legarle a mis hijos ya no es necesaria. Las dos primeras veces que baje de velocidad, por hábito movía mi pie derecho del pedal del freno al acelerador. Y encontré que la computadora lo hacía mejor que yo.
Un sensor sabe exactamente cuándo y dónde uno va a cambiar. Entonces abre el acelerador con precisión para igualar una velocidad más alta del motor que corresponde al cambio que va a hacerse. Esto es automático tan pronto como el carro arranca, pero si se empuja el botón S junto a la palanca de cambios lo desconecta.
Aunque no me gustó esta usurpación del control humano, eventualmente descubrí que podía dejar mi pie derecho enfocado solamente en el freno y dejar que la computadora se hiciera cargo de lo difícil Claro, que de vez en cuando lo apagaba para recordar los viejos tiempos. (Una transmisión automática de 7 velocidades también viene por $1,300 si es que usted lo prefiere para no tener que ocuparse de nada.)
El estimable motor V-6 que es similar al mejor de la marca Infiniti, desplaza 3.7 litros en vez de 3.5 (por eso el nombre 370), y tiene válvulas variables. Estos cambios llevan el caballaje a 332 de los 306 del anterior 350Z, aunque el carro pesa cien libras menos.
Las mejoras son impresionantes en el papel (aceleración del 0 a 60 m.p.h. en sólo 4.9 segundos comparados con 5.1 del 350Z), pero son más significativos para el oído. Aunque criticado por la prensa, el sonido del motor del Z me suena agresivo, y que expresa perfectamente la aceleración insistente y creciente del carro.
Puede que el 370Z ya no sea el modelo principal de la Nissan para carros deportivos, pero en algunas formas es más satisfactorio que su hermano mayor y más potente. A diferencia del GT-R no suena como una satánica aspiradora; ni pesa tanto como un remolcador. Ofrece siete octavos del rendimiento por menos de la mitad del precio. Y más aún, cuestiona toda la jerarquía de los carros deportivos de la Nissan.