cuándo va a entregar.
El santiaguero Ramón Rodríguez expuso que la falta de alambre es lo que más lo golpea. “Por ahora buscamos alternativas como el uso de la malla, la cardona o el bambú, pero todo eso requiere aunque sea de un pelo de alambre para poder sostenerse. Si tuviésemos la posibilidad de que se nos asegurara al menos en una parte, eso ayudaría mucho”.
En el municipio de Ciro Redondo, en Ciego de Ávila, quienes se dedican a la ganadería enfrentan el mismo problema.
Es un dolor de cabeza —aseguró Glendis Pernas, de El Mijial— porque el alambre para cercar no aparece por ningún lado. Estoy esperando que lleguen las lluvias para hacer una cerca con piña de ratón. Cuesta menos.
Julio Xenón, de la granja genética El Abra, de Cumanayagua, en Cienfuegos, reveló a JR que en los últimos meses han ocurrido varios robos de alambre.
“En muchos lugares se tira una cerca y cuando vas a ver al otro día, se llevaron un pelo o dos de alambre; y eso nunca se sabe quién fue, porque alambre por alambre es alambre”.
Hasta aquí las citas del reportaje. El rosario de penas es largo. Tengo sólo un par de preguntas. ¿Qué tan costoso resulta para el régimen castrista comprar los utensilios que necesitan estos agricultores para trabajar? ¿Qué es más importante para la población cubana; contar con un excelente equipo nacional de béisbol, tener miles de médicos regalando cirugías en el extranjero, invertir millones de dólares ofreciendo educación gratuita a jóvenes extranjeros, o disponer de los recursos mínimos necesarios para mejorar su calidad de vida?