Muchas de las barreras que percibes como tales no son verdaderamente barreras. Son sólo límites que has puesto alrededor de ti mismo.
Imagina por un momento lo que podría haber más allá de esos límites. Imagina lo que sucedería si muchas de las cosas que percibes como barreras no estuvieran allí para detenerte.
Sí, la vida puede resultar ser muy cómoda dentro de los muros que tú mismo has construido. Tan cómoda como para hacerte olvidar que puedes atravesarlos.
Piensa en algo que consideres como una limitación y luego hazte esta pregunta. ¿Cuánto de ella ha sido creado por ti para satisfacer tu comodidad y conveniencia?
Puedes decidir trascender los límites que tú mismo has creado. Si lo logras, habrás hecho un gran descubrimiento. Te encontrarás ante un mundo completamente nuevo de oportunidades reales y valiosas más allá de los límites que antes te impusiste.
Piensa como puedes estar paralizándote a ti mismo por los límites que te has impuesto. Luego da un paso fuera de ellos y fíjate cuán lejos puedes llegar.