cuadrilátero 11”. Añadió el jefe de redacción de Radio Mambí quien también reconoce que era un hombre de paz, un conciliador por naturaleza.
Además de boxeo, practicó béisbol. Por él se hicieron legendarios Los Mulos de Fomento, el equipo de su pueblo natal en Las Villas, donde él jugó. Según las notas biográficas publicadas por Univisión.com Sarvelio se inició en el periodismo a la temprana edad de 18 años y dijo que decidió entrar a la radio “porque muchos me lo aconsejaron porque según ellos así muchas más personas podrían escuchar las narraciones deportivas que yo hacía en la calle”.
Pero Martha Flores, la Reina de la Radio, su compañera de muchos años, lo conoció en La Habana, en el Ministerio de Comercio cuando ambos trabajaban allí. Martha Flores no pudo describir la conmoción que le causó la noticia. “No puedo hablar. Nunca pensé que Sarvelio falleciera. Se veía tan lleno de vida. Tan feliz. Tenía tantas cosas por hacer todavía. Estaba tan entusiasmado con la trasmisión de la pelota con los Marlins en Radio Mambí”, dijo.
Jorge Martín tampoco pudo expresar con palabras la dimensión del dolor que sentía. Prácticamente todas las noches hablaba por teléfono con él, para decirle de cualquier noticia importante sobre deportes. Sarvelio no descansaba manteniéndose al tanto de lo que sucedía y era un experto en esos temas. El mundo de los deportes está de luto.
Pero a él, más que por otra cosa, todos los recuerdan por su simpatía, su sonrisa a flor de labios, su calidez y alegría. Jamás parecía estar ofuscado o serio. Irradiaba felicidad, llevaba la luz, el buen angel consigo. “Lo único que trajo siempre fue felicidad. Por eso la gente sentía pasión por él”, señaló Ninoska Pérez Castellón, otra de las estrellas de la emisora de onda corta. “Le encantaba jaranear. Jamás se disgustaba”, añadió por su parte Lourdes de Kendall.
Abilio Felipe lo conoció en 1980 cuando regresó de Puerto Rico. El estuvo en la “Isla del encanto” en la década de los 60. Abilio en la de los 70. “Nos vimos en Radio Mambí”, anota. Coincidieron en una cena puertorriqueña donde se reunió un grupo de los que habían vivido allá. “Era un ser excepcional. Simpático, jaranero, pero siempre correcto y respetuoso”, añade Abilio, quien forma parte del cuadro de honor de los grandes locutores de Radio Mambí.
Por eso y por muchas otras razones, nunca como ahora la voz de Armando Pérez Roura se oyó tan apesadumbrada al comunicar su deceso. Sarvelio era su colaborador más eficiente, su amigo entrañable; su inseparable compañía, su consejero más cercano. Y para Sarvelio, él era su guía, junto al cual aprendía y a quien demostraba estima y cariño. A mi madre y a Armando son a las dos personas que más le debo en la vida”.