Ivonne, Michelle, Joselyn, Sophia, Octavia y Teresa son nombres de personas diferentes. Lo que tienen en común es la niñez y adolescencia difíciles que debido al entorno familiar en que crecieron les tocó enfrentar.
Según afirman los especialistas y se demuestra desde el punto de vista practico, las circunstancias que propician violencia domestica, se tornan en las familias en características tan repetitivas como cualquier otro tipo de factor genético, y en el caso de estas jóvenes, el patrón confirmó la regla.
Durante el tiempo requerido para que estas jóvenes pudiesen cumplir planes de rehabilitación y ayuda para curarse de adicciones a diferentes tipos de drogas, sus hijos pasaron al cuidado del Departamento de Niños y Familias, según informaciones transcendidas de esa institución gubernamental.
El 7 de mayo, después de haber cumplimentado los requerimientos necesarios para garantizar que esos menores regresaran a hogares donde no estarían expuestos a maltratos físicos, ni psicológicos, el Departamento de Niños y Familias devolvió a las seis madres la custodia de sus hijos porque, como afirmara Jacqui Colyer, directora para la región del sur del Departamento de Niños y Familias, “los niños que son separados de sus hogares, aunque sea por su propio beneficio, frecuentemente son los que presentan problemas de rendimiento escolar, comportamiento y son proclives a involucrarse en acciones delictivas”.
El Departamento de Niños y Familias, cuando interviene un núcleo familiar para poner a salvo a los menores, desarrolla previamente una labor de investigación, a través de sus trabajadores sociales que da lugar a determinar el carácter irrevocable de asumir temporal o definitivamente la custodia de los niños, en beneficio de su integridad física y psicológica.
La entrega legal de la guarda y cuidado de sus hijos les fue concedida a estas jóvenes madres en una acto de reunificación familiar efectuado en el Jessie Trice Community Health Center, de la ciudad de Miami.