en el barrio Chelsea tendrá su prueba de fuego en Times Square. “Es bueno para el tráfico, es bueno para los negocios y creo que va a ser muy divertido”, dijo Sadik-Khan.
Según los defensores del proyecto, el tráfico seguirá circulando por la Séptima avenida --que también cruza Times Square--, o se desviará naturalmente hacia otras calles, conforme a una teoría urbana paradójica según la cual para descongestionar una vía es mejor hacerla más estrecha que más amplia.
Durante un primera experiencia, el cambio se limitará a cerrar simplemente el tráfico, abrir el asfalto a los peatones y ocasionalmente instalar algunas mesas y sillas de uso libre.
Habrá eventos especiales como la retransmisión en pantalla gigante desde el vecino Radio City de la entrega de premios de teatro Tony el 7 de junio, o una sesión colectiva de yoga al amanecer el 21 de junio, el solsticio de verano.
Según Tim Tompkins, “Times Square es un lugar donde las tendencias culturales más amplias tienen a manifestarse” y “no es accidental que esto se produzca en momentos en que se habla de métodos de transporte alternativos y que las ciudades buscan mejorar sus espacios públicos”.
Los ciclistas, que tampoco son privilegiados en Nueva York, esperan ansiosos los cambios. Un poco más al sur también se cerrará el tráfico de Broadway, entre las calles 33 y 35, en una medida similar a la de Times Square.
“Si funciona desde el punto de vista del tráfico, --concluyó Tompkins--, nuestra aspiración es crear un espacio público de primera clase a nivel mundial”.