los principios democráticos por los que se rige la OEA antes de poder volver al organismo.
En declaraciones a medios, el embajador alterno de EE.UU. ante la OEA, Lewis Amselem, dijo que su país quiere derogar la resolución sobre Cuba, pero pide que haya un “proceso” posterior para evaluar cómo puede reintegrarse y acatar los diferentes instrumentos del organismo sobre democracia y derechos humanos.
Honduras considera que esa cuestión no se debe plantear ahora, porque de lo que se trata es de solucionar lo que considera “una vergüenza” histórica de la OEA con respecto a Cuba.
Una vez derogada la resolución que suspendió a Cuba, corresponderá al Gobierno de La Habana decidir si quiere reintegrarse a la OEA y el debate sobre cómo lo haría se debe producir en los órganos competentes del organismo, indicó Sosa.
Cuba, tanto por boca del ex presidente Fidel Castro como del actual mandatario, Raúl Castro, ha dicho en público y en privado que no se plantea volver a la OEA, la cual cree que debe desaparecer.
Los embajadores no quieren hablar directamente de diferencias políticas, pero la realidad es que, de momento, no hay consenso sobre cómo plantear el tema de Cuba en la Asamblea General de la OEA.
Fuentes diplomáticas indicaron que la decisión de no presentar los proyectos refleja que hay divergencias políticas, que el tema aún no está lo suficientemente “maduro” como para plantearlo en el Consejo Permanente y que se necesita “más tiempo” para recabar apoyos.
Honduras, como país anfitrión de la Asamblea General, aspira a lograr un “consenso unánime” y señala que ya se han unido varios países a su postura, la cual es firme y no va a cambiar, según Sosa.
Los países que impulsan los proyectos de resolución volverán a plantear la derogación de la suspensión a Cuba el próximo miércoles.
De fracasar el intento, el debate se trasladará directamente a la Asamblea General, donde se hablará con total seguridad del tema.