José Ordóñez se toma muy en serio su oficio de hacer reír y aunque su rostro siempre muestra la expresión de la alegría, los propósitos que persigue contando chistes, superan las expectativas de la simple diversión.
Nació en Bucaramanga, capital del departamento de Santander, en Colombia, y según testimonios que aún deambulan en sus recuerdos, los estragos de la escasez y la pobreza fueron presencia constante durante su niñez.
Por eso en la plenitud de sus cuarenta, el niño que todos llevamos dentro no le permite desprenderse afectivamente de los pequeños de su país que a consecuencias de la violencia han sido desplazados de los sitios donde nacieron; han quedado huérfanos o permanecen expuestos al peligro de las acciones de las guerrillas que arremete y fractura a las familias.
La chispa de hacer chistes José asegura que la heredó de su padre. En su caso particular, a la vez que entretiene con esa habilidad, también presenta ante sus espectadores una realidad que además de dar a conocer al mundo, pretende hacer cambiar.
¿Cómo se distingue su estrategia?
Ordóñez organiza maratones para contar chistes, en los que rompe su propio record cada vez que los reedita. En estos momentos se encuentra preparando el número ocho que tendrá lugar durante 72 horas ininterrumpidas, los días 9, 10, 11 y 12 de julio, en el Mart Airport Hotel, de la ciudad de Miami.
La idea es que las personas asistan gratuitamente, disfruten del espectáculo, participen y de manera voluntaria, a través de la fundación benéfica Misericordia, Amor y Servicio hagan aportes que serán destinados a cubrir necesidades de niños desamparados, madres solteras o viudas, ancianos y familias en desventaja económica que padecen en las franjas de miseria existentes a lo largo de la nación colombiana.
A propósito de esta situación, e interrogado acerca de las principales causas que provocan el mantenimiento del flagelo de las guerrillas y la violencia en Colombia, el destacado comediante comentó a Diario Las Américas que el origen se puede identificar en los extremos de desigualdad social imperantes en su país “donde la polarización de la riqueza y la miseria son notablemente marcadas, aunque en los últimos años se han visto algunos cambios”.
Hace apenas un año José determinó correr la aventura de emigrar de su país y radicarse en Estados Unidos, “y lo hice no precisamente buscando oportunidades económicas, sino tratando de difundir de la forma en que se hacerlo, la necesidad de la mirada de compasión que merecen los niños colombianos aquejados de los efectos de la violencia”.
En esta comunidad generosa de Miami, José ha encontrado oídos receptivos a su iniciativa, sin embargo, la burocracia en ocasiones ha sido un obstáculo para permitirle el acceso a los medios porque sin haber tenido tiempo de procurarse patrocinio, y diseñar una imagen corporativa, Ordóñez ha preferido demostrar con su propio hacer los verdaderos propósitos de esta empresa y se ha lanzado a organizar su próximo maratón, sin poner reparos en los riesgos.
¿Qué pueden esperar los que asistan al maratón de chistes de José Ordóñez, organizado para el próximo mes de Julio?
“Divertirse de manera sana, con un humor popular, basado en la simplicidad, y que no hace causa común con la vulgaridad y las obscenidades. Son chistes que se recrean en las costumbres y los valores de nuestra gente, que lo mismo pueden disfrutar los niños que sus padres o abuelos”.
“Tengo más de nueve mil chistes preparados, para comenzar a contarlos el nueve de julio, a las nueve de la mañana y con recesos de cinco minutos por cada hora, continuar indetenidamente hasta el domingo 12 a las nueve de la mañana”.
“No hago ningún tipo de preparación previa especial, solamente me encomiendo a Dios. Antes de salir de mi casa, ese día le doy un beso a mi esposa y cuatro hijos, y de ahí me dispongo a repartir un poco de alegría, con la intensión de llevar esa alegría a quienes no la pueden disfrutar, que son los niños pobres de mi país”.
Con este evento Ordóñez marcará en octavo record mundial de chistes, rompiendo el que anteriormente protagonizara en Colombia en el año 2004, donde permaneció contando historias durante 65 horas.
Gracias al trabajo que realiza la fundación Misericordia Amor y Servicio, a donde irán a parar los fondos recaudados durante el record mundial de chistes de Ordóñez, más de diez hogares que albergan alrededor de mil niños desplazados en las distintas ciudades de Colombia, se les entrega ayuda. También familias de escasos recursos cada mes, reciben facturas de alimentos. Cinco jóvenes de origen humilde, han podido recibirse de carreras universitarias y 18 de se encuentran cursando estudios; también durante el año 2008, se le pudo facilitar vivienda a ocho familias donde el sustento es una mujer sola.
Los interesados en acompañar a José Ordóñez en el octavo record mundial de chistes, a beneficio de niños y familias colombianos, que protagonizará el comediante el 9 de julio próximo, pueden obtener información accediendo al portal cibernético www.recordmundialdechistes.com y conocer de la fundación Misericordia Amor y Servicio en el sitio www.fundamas.org.