Famoso por su historial deportivo a finales del siglo pasado y desaparecido “en combate” sin que tuviese un relevo consecuente con su pedigrí, ahora vuelve al mercado con una imagen más lujosa, más práctico y dotado de una versatilidad que no tuvo en el pasado.
El Lancia Delta actual cumple con todos los requisitos de un automóvil preparado para volver a asombrar a los conductores propios y ajenos, y aunque comparte mucho elementos de la tecnología del Fiat Bravo, su glamour marca grandes diferencias.
La línea de este modelo que de haber continuado fabricándose cumpliría ahora treinta años de existencia en el mercado, es muy peculiar, muy personal a la vez que elegante, superando “a la italiana” a los competidores compactos que pueblan el mercado europeo.
En la parte delantera destaca en el frontal una amplia rejilla cromada, rematada en sus laterales con los nuevos grupos ópticos, que invitan a montarse en el vehículo y “comerse” los kilómetros.
El techo comienza a elevarse suavemente desde la amplia superficie acristalada del parabrisas para permitir que el habitáculo sea amplio en altura, para caer desde la parte central hacia una trasera muy interesante.
Aquí, en la parte final del automóvil destaca la luna muy curvada, y la inserción de los pilotos traseros en los dos hombros laterales de forma que le dan al coche un aspecto mucho más ancho, de una mayor amplitud.
También es destacable la existencia de unas bandas laterales de plástico situadas de una forma muy discreta, prácticamente no se aprecian a simple vista si no se buscan, que sirven de protección ante esos golpes “tontos” de aparcamiento.
El maletero es suficientemente amplio, y la forma de curva trasera no molesta a la hora de efectuar una carga o descarga, y si el objeto es muy voluminoso, siempre se pueden abatir los asientos traseros para mejorar la capacidad.
Respecto al interior, basta con decir que es funcional, pero “al gusto italiano”, muy generoso con el espacio y con la distancia hasta el techo, de forma que todos los ocupantes se sientan cómodos en el automóvil.
Los asientos delanteros están en una posición más elevada que lo normal para permitir una mejor visión delantera de la carretera, y unos recortes curvos en la parte delantera, unidos a un recorte también en forma curva, (cóncavo por un lado y convexo por el otro) dan una sensación, y una realidad, de un mayor espacio para las piernas.
El tablero de instrumentos cuenta con los relojes precisos bien ubicados para facilitar su acceso al conductor, con una consola central donde está ubicado tanto el equipo de sonido como el de calefacción, así como la pantalla para el navegador que está dispuesta de forma que la luz exterior no refleje y moleste su visión al conductor.
Los relojes aportan también un cierto grado de modernidad al automóvil, que aunque no cuenta con un lujo excesivo, al menos en la versión probada, Oro, superior a la Argento, está bien acabado en materiales, plásticos y tapicería de los asientos.
En la zona trasera, el espacio para las piernas permiten la comodidad de tres personas, se comporta perfectamente como un 2+3, y la amplitud del espacio acompaña a la hora de acceder al habitáculo. Quizás el único inconveniente es que la caída trasera del techo y su unión con el cristal trasero puede molestar a los pasajeros que sobrepasen una altura normal.
La posición de conducción está en una excelente colocación para que la visibilidad panorámica alcance los mayores ángulos de visión, tanto por la parte delantera como a la hora de consultar los retrovisores para la trasera.
El motor, un 1.4 de 150 CV de gasolina, silencioso, que está equipado con un filtro de partículas para una menor emisión de CO2 al medio ambiente (165 g/km), y posee una capacidad de alcanzar su potencia máxima a 5.500 revoluciones.
El coche es ágil, muy satisfactorio en los rendimientos mecánicos, con un motor siempre dispuesto a sacarnos de cualquier situación. Su comportamiento, tanto en las operaciones de aceleración como en las recuperaciones, nos ha parecido aceptable.
La caja manual de seis relaciones engrana bien permitiendo cambios cortos y rápidos, aunque la sexta marcha es perezosa en terrenos de fuerte inclinación hacia arriba.
La conducción es segura gracias a la rigidez del chasis que en régimen de marcha fuerte hace que el automóvil pose correctamente, y en los terrenos virados no se desplace lateralmente, con lo que la ausencia de balanceos da a cambio un buen grado de confort.
La dirección, con un volante de tacto agradable, es de asistencia eléctrica, con un grado de ajuste medio que facilita la conducción en cualquier tipo de trazado.
El sistema de dirección ofrece un programa City que reduce la resistencia al giro para aumentar la movilidad en la conducción por ciudad y en el momento del aparcamiento.
La seguridad está garantizada tanto de una forma activa como pasiva, con una gran capacidad de absorción de la energía en caso de colisión frontal o lateral.
El equipamiento de serie es bastante completo, con seis airbags de serie, programa de estabilidad ESP con asistente para arrancar en cuestas, alumbrado lateral, ordenador de viaje, audio con MP3.
En cuanto a las opciones, destaca el navegador (650•), el sensor de lluvia (200•), la calefacción en los asientos delanteros (225•), el lavafaros (170•).