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Todo parece indicar que los Myers no tenían motivaciones financieras. Las autoridades dijeron que aparte de los reembolsos por equipamiento, a la pareja no se le pagaba por espiar. Por el contrario, con base en las declaraciones, citadas en la querella, que según comentarios de un magistrado federal volvía “insuperable” el caso en contra de la pareja, ésta desdeñaba la política exterior de Estados Unidos -- el diario de Kendall Myers describía la experiencia de mirar el noticiario por televisión como una “experiencia que radicaliza” -- y abrigaba una visión romántica del gobierno comunista de Cuba.
Y, apenas pocos meses después que el retiro de Kendall Myers supuestamente pusiera fin al engaño, ellos insinuaron que el espionaje le suministraba aventura a lo que al parecer ha sido, por lo demás, una vida relativamente mundana. “Realmente los hemos extrañado”, dijo Kendall Myers en abril al agente encubierto del FBI, quien se estaba haciendo pasar por agente de la inteligencia cubana. “Ustedes, hablando colectivamente, han sido una parte en verdad importante de nuestras vidas, y nos hemos sentido incompletos”.
Las detenciones de los Myers, quienes han estado detenidos sin fianza desde que fueron detenidos previamente en el mes, captaron titulares por todo el mundo y desataron una andanada de mensajes entre Miami y La Habana. La fiscalía se ha negado a ofrecer comentarios acerca de la investigación en curso.
De manera encubierta, con base en los investigadores, Kendall Myers se convirtió en el agente cubano 202. Gwendolyn Myers se convirtió en la agente 123. La querella en contra de ambos decía que él solía extraer furtivamente documentos del Departamento de Estado o memorizaba información y después la transcribía en casa. Los investigadores notaron que él había tenido acceso a cuando menos 200 informes delicados o confidenciales, pertenecientes a Cuba, entre 2006 y 2007. En el ínterin, su esposa solía transferir información a contactos cubanos.
El FBI le advirtió al Departamento de Estado en 2006 sobre un presunto agente encubierto en la dependencia. En lo que pudiera terminar siendo una significativa coincidencia, ese fue el mismo año en que Kendall Myers llamó la atención por sus opiniones políticas.
En un discurso pronunciado en la universidad donde enseñaba, él ridiculizó la denominada “relación especial” entre Estados Unidos y Gran Bretaña por considerarla un mito, agregando que el Presidente George W. Bush había engañado al Primer Ministro Tony Blair para que respaldara la guerra en Irak.
Este discurso recibió amplia cobertura en la prensa británica, impulsando al Departamento de Estado a emitir un firme repudio.
“La suya no fue la representación medida y equilibrada que se esperaría de un funcionario del Departamento de Estado”, comentó Robin Niblett, especialista en Europa que hizo una presentación en el mismo evento.
Para el momento que el FBI alcanzó a la pareja, Kendall Myers ya se había retirado del Departamento de Estado y tenía un empleo de medio tiempo como profesor de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados. Pero, con base en la querella, cuando un agente encubierto que se hacía pasar por espía cubano saludó a Myers con un habano después de clases, la emoción del espionaje regresó.
Mas tarde, él y Gwendolyn se reunieron con el agente en un cuarto de hotel, diciendo que no deseaban reanudar actividades de espionaje de tiempo completo, pero que estarían dispuestos a trabajar como una fuerza de “reserva”, con base en el documento de la corte. Aunado a lo anterior, ellos dijeron que estaban impacientes por navegar hacia Cuba, país al que se refirieron como “casa”.
“Nosotros realmente amamos su país”, le dijo Kendall Myers al agente, con base en la querella. “La gente y el equipo sencillamente tienen importancia en nuestras vidas. Así que no queremos perder el contacto de nuevo”.