que respaldara la guerra en Irak.
Este discurso recibió amplia cobertura en la prensa británica, impulsando al Departamento de Estado a emitir un firme repudio.
“La suya no fue la representación medida y equilibrada que se esperaría de un funcionario del Departamento de Estado”, comentó Robin Niblett, especialista en Europa que hizo una presentación en el mismo evento.
Para el momento que el FBI alcanzó a la pareja, Kendall Myers ya se había retirado del Departamento de Estado y tenía un empleo de medio tiempo como profesor de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados. Pero, con base en la querella, cuando un agente encubierto que se hacía pasar por espía cubano saludó a Myers con un habano después de clases, la emoción del espionaje regresó.
Mas tarde, él y Gwendolyn se reunieron con el agente en un cuarto de hotel, diciendo que no deseaban reanudar actividades de espionaje de tiempo completo, pero que estarían dispuestos a trabajar como una fuerza de “reserva”, con base en el documento de la corte. Aunado a lo anterior, ellos dijeron que estaban impacientes por navegar hacia Cuba, país al que se refirieron como “casa”.
“Nosotros realmente amamos su país”, le dijo Kendall Myers al agente, con base en la querella. “La gente y el equipo sencillamente tienen importancia en nuestras vidas. Así que no queremos perder el contacto de nuevo”.