interpretación.
El documento es mucho más sustancioso que eso. Era de esperar que la UE reiterara su voluntad de profundizar el diálogo político con Cuba. Sin embargo, lo que esperaban La Habana y sus aliados en la UE era la suspensión de la Posición Común, al menos su modificación. Eso no sucedió. Por lo tanto esa era la noticia.
El Consejo de la UE dejó claro en su primer punto “su renovado compromiso” con la Posición Común adoptada en 1996. Puntualizó que dentro de ese marco, le dará en su diálogo con Cuba “una máxima prioridad a los principios de la democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales”.
Aclaró, además, que el diálogo político con las autoridades cubanas, incluye “a representantes de la sociedad civil y grupos pro democracia de la oposición pacífica, en correspondencia con las políticas de la UE”.
“En las visitas de alto nivel el tema de los derechos humanos deberá siempre ser abordado y cuando sea apropiado, encuentros con la oposición pacífica pro democracia serán parte de esas visitas”, indica el documento, el cual exhortó al gobierno cubano a no impedir ni obstaculizar esos contactos.
El Consejo de la UE abordó en sus conclusiones un punto que no debió agradar nada a La Habana. La libertad de los presos políticos. Sobre todo cuando las máximas autoridades del régimen, con rostro impasible, han declarado hasta el cansancio que en Cuba no hay presos políticos.
“El Consejo urge al Gobierno de Cuba a liberar incondicionalmente a todos los presos políticos, incluyendo a aquellos que fueron detenidos y sancionados en 2003”, afirma el documento que señaló también una preocupación especial para los presos políticos “con serios problemas de salud” y pidió a las autoridades cubanas que faciliten “el acceso inmediato a las prisiones de las organizaciones humanitarias internacionales”.
En fin que las conclusiones del Consejo de la UE sobre Cuba son mucho más sustanciosas que lo que reportaron, desde sus ópticas respectivas, las agencias internacionales de prensa.
Creo que la mejor prueba está en el silencio que esas conclusiones ha provocado en Cuba. Hasta ahora la prensa oficial del régimen ha ignorado la información. El Gobierno y el ministerio de Relaciones Exteriores no han hecho ningún comentario. Ni siquiera el máximo reflexionador se ha referido al asunto.
Con esas señales queda claro que aquello de “La UE quiere profundizar el diálogo político con Cuba”, no entusiasmó a La Habana, a pesar de la aparente complacencia de los titulares noticiosos. La noticia fue otra. La dictadura castrista captó el mensaje y guardó silencio.