Publicado el 06-23-2009
Los Padres y las
Vacaciones de sus Hijos
Los padres de familia, las autoridades y los dirigentes de la sociedad civil en general, tienen una obligación particular en esta época del año cual es la de las vacaciones escolares que coinciden ahora con circunstancias sumamente graves en materia de seguridad pública y conducta de adolescentes, jóvenes y adultos. Se están palpando con indignación y con asombro, delitos inmensamente graves y nuevos – por llamarlo así – que estremecen diariamente a la sociedad. Basta con ver las pantallas de televisión en los primeros minutos de cada programa noticioso para comprobar que la delincuencia alcanza proporciones que fueron incalculables hace algún tiempo. Monstruosidades forman parte de esa delincuencia en el campo de la vida de familias y sectores sociales en los cuales no existían antes. Por lo menos, con la frecuencia y la intensidad de ahora.
Desde luego, los padres de familia tienen una inmensa obligación, la que corresponde a orientar y vigilar la conducta de sus hijos. Por supuesto, eso no debe ser trabajo de hoy, sino que debería de ser trabajo de hace mucho tiempo. Sin embargo, al comenzar las vacaciones es preciso poner énfasis y multiplicar empeños para vigilar la conducta de los niños, de los adolescentes y de los jóvenes, que ahora están regidas, en muchos aspectos, por prodigios de la tecnología moderna cuando esos prodigios se usan en forma negativa y delictuosa. El Internet, por ejemplo, figura ahora entre los factores que determinan el bien o el mal de esos niños, adolescentes y jóvenes.
Las autoridades, por supuesto, deben multiplicar su trabajo en el sentido de vigilar la seguridad pública en cada barrio, en cada grupo de barrios, para poder proteger a la gente honrada que quiere vivir tranquilamente sin el espanto de delitos extraordinariamente conmovedores como los que en la actualidad se cometen. Y lo que haya que gastar para que los agentes de la autoridad, también llamados agentes de la ley, puedan hacer su trabajo debe gastarse, porque eso es más importante que muchos otros gastos que no inciden necesariamente en los aspectos fundamentales de la moral, de la seguridad y de la paz sociales.
Corresponde a las iglesias de distintas denominaciones fomentar la buena orientación de los estudiantes que ahora inician un período importante de sus vidas, el que corresponde a las vacaciones. Y ese período, que si se sabe aprovechar es muy positivo, puede ser negativo y hasta perverso si a esos días, semanas o meses, se les da una orientación totalmente contraria a la moral. Por supuesto, hay que tener en cuenta como algo noble y positivo, que hay una inmensa cantidad de familias, y dentro de ellas una inmensa cantidad de niños y jóvenes, que saben conducirse en forma generosa y positiva dentro de los círculos en los que desenvuelven sus vidas en general y las vacaciones en particular.
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