Quienes hayan seguido la trayectoria del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami (FITH), que organiza Teatro Avante desde 1986, habrán podido constatar la labor que Mario Ernesto Sánchez, director artístico y fundador del evento, ha realizado con perseverancia y esa firmeza necesaria para sobreponerse a las dificultades...
Dificultades que van desde enfrentar intentos de censura en sus inicios, la inseguridad nacional tras los sucesos del 9-11 en el 2001, hasta la crisis presupuestaria actual; así como la opinión de la prensa y el público, que realza y critica, reconoce méritos y demanda cambios con mesurado o apasionado análisis.
De manera que una vez más, se vuelve a abrir la caja de Pandora, en esta oportunidad, para la XXIV edición del Festival, con nueve producciones de cuatro países: Colombia, país que es homenajeado este año; México, con tres espectáculos, uno de ellos para niños; dos de España, país que cada año está presente en el festival y Estados Unidos, con tres producciones, una procedente de Los Angeles y dos de Miami, con Teatro Prometeo, el grupo estudiantil del Miami Dade College y Teatro Avante, el anfitrión del evento.
Comparativamente el festival del 2009 es bastante modesto, tal vez fruto de la corriente desatada por la crisis económica o quizás como consecuencia de lo que Mario Ernesto Sánchez expresó hace algún tiempo: “tenemos menos obras, pero más calidad”, (o una combinación de ambas). En el 2007 hubo 13 producciones de siete países, en el 2008, bajó a 11, representando a cinco naciones y este año 2009, se acentúa la merma, 9 espectáculos de cuatro países.
Si los apuros económicos repercuten en la solidez del evento, aunque, por suerte, no en su continuidad, sería un buen (y justo) paliativo hacer causa común con los grupos locales, Teatro en Miami Studio, Maderamen, Havanafama, incluso a Actors Arena, el grupo de teatro hispano del Miami Dade College, Campus Norte, que dirige Max Ferrá, por sólo citar unos pocos, ya que, como reconociera Mario Ernesto en un programa de GEN TV, hay una notable mejoría en el teatro local. Como los requerimientos de participación vigentes exigen tener prácticamente lista una producción con casi un año de anticipación (lo que a todas luces se convierte en un serio inconveniente para los directores), es hora entonces de cambiar esas reglas, en beneficio del festival.
Una de las preguntas que muchos seguidores del festival se hacen es por
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