Misericordia, es la virtud de compadecerse de la carencia ajena. Amor, es una necesidad interior que provoca acercarse a otros. Servicio es la capacidad de ser lo suficientemente humildes como para ocuparse de ser útil a los demás.
Bajo estos principios surgió hace veinte años la organización de fines no lucrativos Misericordia, Amor y Servicio para darse a la tarea de amparar a las personas y especialmente los niños que resultan víctimas de la violencia en Colombia, a consecuencias de las acciones de los grupos armados de corte terrorista, reconocidos como FARC.
En el testimonio de personas que padecieron en carne propia los horrores de una realidad con la cual en pleno siglo XXI de la era moderna se convive, el mundo ha podido tener nociones de la naturaleza inhumana e injustificada que mueve a los protagonistas de secuestros y quebrantamientos familiares llevados a cabo por esa guerrilla.
Miles de menores a diario quedan expuestos al desamparo cuando sus padres o parientes son obligados a abandonar sus hogares a cambio de la promesa de perdonarles la vida a los hijos, aunque después estos resulten víctimas de situaciones inefables.
Cientos de mujeres pierden sus esposos, quedando solas con la responsabilidad del sustento de la familia. En el menos dramático de los casos, las familias deciden abandonar el sitio donde habían levantado sus hogares y establecido sus pertenencias durante años, dejándoles paso a la guerrilla, para poner a salvo sus vidas, pero de hecho les corresponde entonces comenzar de nuevo.
Por todas estas razones existen en Colombia los niños desplazados por la violencia y se creó asimismo la mencionada institución que bajo principios cristianos los rescata literalmente de esa pesadilla y les ofrece la oportunidad de comenzar de nuevo, “no sólo por el hecho de proveernos hogar, si no también por demostrarnos que contamos con gente que piensa en nosotros y nos muestra un rostro diferente de la sociedad, hasta lograr que nos curemos de las secuelas físicas y emocionales, provocadas por el maltrato y los vejámenes que se cometen con las personas que caen en manos de los guerrilleros”.
Las vivencias de Luz Nidia Reyes, de 23 años, sirvieron de argumento para corroborar la importancia de esa misión humanitaria. Ella tuvo la oportunidad de darlas a conocer al mundo a través de la radio, durante los días que el comediante José Ordóñez protagonizó en Miami el octavo record mundial de chistes que significó mantenerse por 72 horas ininterrumpidas compartiendo historias del gracejo popular colombiano con un público diverso, para hacer conciencia de la necesidad de colaborar con los fondos de Misericordia Amor y Servicio.
Hasta el momento la organización ha logrado establecer diez hogares, distribuidos en las principales ciudades de Colombia. En el caso de Luz Nidia, a la edad de diez años fue rescatada en uno de estos sitios “y gracias a que pude sentir nuevamente el amor y el calor de familia que desde pequeña había perdido, mi vida tomó un rumbo completamente diferente”.
A la edad de 23 años, esta joven con residencia en el país sudamericano es una de las que ha alcanzado concluir estudios universitarios, gracias a los beneficios y el amparo de Misericordia Amor y Servicio, está graduada en administración de aerolíneas y agencias de viajes, una vez que al amparo de la fundación consiguió rehabilitarse de los lastres del secuestro.
El trabajo de los hogares de esta fundación se basa en reeducación, labor psicológica, nutrición, medicina general y especializada, odontología, ortodoncia, orientación vocacional y psicopedagógica, todo respaldado sobre fundamentos de base cristiana.
La cantidad de niños beneficiados en estos momentos por Misericordia Amor y Servicio ascienden a la cifra de mil, aunque ciertamente los necesitados superan estos números, pero la razón económica determina la posibilidad de acoger una mayor cantidad y mantenerlos con las mismas expectativas de mejoramiento integral que han sido concebida en estos hogares.
Igual que se ofrece albergue y abrigo a los huérfanos o abandonados, también se ayuda con recursos a las viudas o madres solas y unas 400 familias de bajos ingresos reciben cada mes los alimentos imprescindibles.
Ayudan a construir o reconstruir hogares y sobre todo constituyen una esperanza para los que como Nidia Luz, tienen la oportunidad de recuperar una forma digna de vida para mostrarles a otros, incluso a los que siembran el dolor con sus acciones, que existe otro camino posible.
La Fundación Misericordia Amor y Servicio tiene sede en Colombia y también en la ciudad de Miami. Quienes se interesen en colaborar pueden acceder al portal cibernético www.fundamas.org y obtener información de cómo respaldar este empeño de contrarrestar el flagelo de la violencia, para en lo fundamental, ir eliminando de la sociedad, la causa principal de sus verdaderos orígenes que es la extrema pobreza.