a Cuba fueran suspendidas ahora mismo sería casi menos que imposible que el régimen cubano estuviera en capacidad de exportar productos agrícolas a Estados Unidos.
¿Dónde están los aguacates, señor Brickman? ¿Y el azúcar, el café y los cítricos?
Brickman parece ignorar que la agricultura cubana, al igual que la producción general de bienes en la isla, está en bancarrota.
Habría que recordarle que, según cifras oficiales, de las 6.6 millones de hectáreas cultivables del país, sólo están en uso unas 3.1 millones de hectáreas. Se podría añadir que de esta cifra sólo unas 500 mil hectáreas están en manos de campesinos o cooperativas privadas y sin embargo son responsables del 60 por ciento de la producción agrícola de la isla.
Con la ineficiente producción del mayoritario sector estatal es imposible alimentar a los 12 millones de habitantes del país.
El resultado de esta ecuación es sencillo. Debería estar claro para todos los Brickman de este mundo que para revertir esa situación, la dictadura castrista tiene que dejar a un lado el estatismo y liberar a las fuerzas productivas del país, poniéndolas en manos de los cubanos.
Casi nada. Todo un cambio de sistema. Cuando eso suceda, entonces Cuba sí estaría en condiciones de vender sus excedentes agrícolas a Estados Unidos.
Ahora mismo, si no existiera el embargo, el régimen cubano tiene muy poco que ofrecer al mercado estadounidense. El níquel está comprometido, al igual que el tabaco y el puñado de azúcar que produce.
Nos queda el sol, el mar y las arenas blancas de nuestras playas. Eso es algo que no ha podido opacar la revolución castrista.