ocupado un espacio en mi literatura”. Y a esto Luis de la Paz agrega, “Yo llevo viviendo fuera de Cuba más tiempo que todo el tiempo que viví en la Isla, esa realidad es determinante en la obra de cualquier escritor, aún, cuando su raíz prevalezca siempre en lo que escribe, hay una disociación insalvable”.
Son quince cuentos, muchos escritos en primera persona, que no precisamente tienen porqué tener rasgos autobiográficos, pero sí parecen mostrar la realidad que le tocó vivir a millones de cubanos en un lugar y el otro.
“He intentado manejar distintas voces expresivas”, explica el escritor. “Desenvolver las narraciones en ángulos que, en algunos casos, convergen. Ciertos cuentos repiten hechos, aluden a episodios, retoman referencias y eso es intencional, intentando reflejar que hay algo cíclico en la vida; siempre se vuelve al punto de partida. En Balseros, para poner un ejemplo, hay una búsqueda de la libertad, la misma que hubo en 1980 cuando el éxodo del Mariel, que fue mi experiencia”.
Incluso hay cuentos que ejercen un sensible homenaje a sus amigos Eddy Campa, Herberto Dumé y Reinaldo Arenas, así también como a la literatura, como La otra cara de la luna, “donde retomo el cuento Vencedor de José Abreu Felippe, recogido en su libro Cuentos mortales”.
Luis de la Paz reluce su estilo preciso otra vez, así como reafirma la realidad que apunta a un final inesperado, que en algunos casos alcanza fuerza sensacional.
“El cuento tiene reglas precisas, por eso a veces resulta difícil lograr un buen relato”, argumentaba. “No puede haber dispersión, ni excesos. No debe haber distracción y es fundamental cerrar en el momento exacto”.
“Me gustan los finales de impacto”, afirma. “Eso lo considero fundamental para redondear un cuento. El día de la presentación, leeré Llegó Daniel, cuyo final da un giro radical”.
Asimismo, Luis alega que recrea episodios personales en algunos de los cuentos, “aunque siempre hay su importante dosis de ficción”.
Luis de la Paz fue responsable por la recopilación de textos y documentos que produjo el libro alegórico Reinaldo Arenas, aunque anochezca (Universal, Miami, 2001). Un cuento suyo es recogido en Cuentos desde Miami (Poliedro, 2004) y otro en Palabras por un joven suicida (Silueta, 2006). Fue editor de las revistas literarias virtuales Nexos y El Ateje, así como miembro editor de la revista Mariel. Actualmente es columnista de Diario Las Américas en Miami.
Tiempo vencido es el séptimo libro publicado por Editorial Silueta, que dirige en Miami el también escritor Rodolfo Martínez Sotomayor. Títulos como Barrio azul de José Abreu Felippe, Veintiún cuentos concisos de Juan Cueto Roig y Sakuntala la mala contra la Tétrica mofeta de Daniel Fernández conforman el acervo de la casa editora junto a Trilogía del paria de Joaquín Gálvez y Como casi nadie sabe de Carlos Barrunto, así como Palabras por un joven suicida que recoge un sentido homenaje a Juan Francisco Pulido.
La presentación del libro Tiempo vencido tiene lugar en el Centro Cultural Español, 800 Douglas Road (Calle 8 y avenida 37) local 170, Coral Gables, el miércoles 30, a las 7 p.m.
Información adicional 305 448 9677.