La literatura es sabia y sabe hacer las cosas. Como la de vencer el tiempo en quince narraciones. Libro publicado por Editorial Silueta que lleva por título Tiempo vencido y su autor Luis de la Paz presentará en el Centro Cultural Español el miércoles 30 a las 7 de la tarde, acompañado por los escritores Rodolfo Martínez Sotomayor y José Abreu Felippe.
Tiempo vencido es un libro que puede leerse prácticamente de un tirón, pero merece ser leído sin prisa para disfrutarlo a plenitud y también asimilarlo. Quince cuentos que rondan la supervivencia y se vanaglorian con todo derecho de haberla vencido.
Cuentos precisos como El hombre de lejos, que aborda la pérdida de la inocencia en un medio adverso; La pared frente al flamboyán, que evoca a la fragilidad de la existencia como protagonista; o Después del noticiero, que tiene por argumento a la familia por encima del mal recuerdo.
El tiempo, cuyo paso hay quien asegura es el mejor consejero, vuelve a ser uno de los ingredientes en la escritura del autor cubano exiliado en Miami, de quien conocimos antes Un verano incesante y El otro lado, ambos publicados por Ediciones Universal.
“Definitivamente en los relatos de Tiempo vencido hay curiosas, inquietantes y atentas visitaciones al tiempo. En algunos de los textos se aprecia un morboso y curioso interés por indagar en los efectos que el tiempo ejerce en la cotidianidad de las personas”, explicaba Luis de la Paz, a lo que agregaba “muchas de estas preguntas me las hice tras la muerte de mi madre, momento crucial en mi existencia”.
Con Un verano incesante vinieron los cuentos inspirados en la vida en Cuba y con El otro lado la percepción sobre este lado que es Miami. No obstante, en Tiempo vencido hay una cantidad similar de cuentos de un lado y el otro. Curiosa relación que pudiéramos vincular con cierta secuencia cronológica necesaria o la respuesta a los tantos años de exilio.
“Han sido diferentes etapas y momentos”, aclara el autor. “En Un verano incesante hay una clara mirada a Cuba, pero, salvo excepciones, la perspectiva es desde la distancia, desde la orilla del destierro. En El otro lado, hay algunas observaciones sobre el exilio y las huellas que éste ha dejado en mí, en mi entorno, en la gente que me rodea, y que de alguna manera han ocupado un espacio en mi literatura”.
...