Publicado el 10-03-2009
Tiempo vencido
Por Armando Álvarez Bravo
cubana, ha sido capaz de volcarse sobre ella con un distanciamiento que le permite plasmarla con eficacia y a la vez con un sentido tan poético como inmediato. Su aproximación a las situaciones narrativas de cada uno de sus cuentos, determina tanto su credibilidad como su autenticidad. No menos lo que podemos llamar la trascendencia de la condición humana. Una condición que en muchos casos es posible extrapolar del contexto cubano en que están arraigadas.
Estos cuentos se caracterizan formalmente por un lenguaje terso, preciso y a la vez elaborado. No fuerzan situaciones ni contenidos. Estas tres características son inherentes a la psicología de los personajes y, a su vez, a las fuerzas que determinan sus respuestas y conductas en la realidad en que están sumidos. Va de suyo que esas respuesta y conductas cristalizan su vigencia como respuestas naturales de la criatura a impulsos y situaciones de un ámbito en que lo lógico y lo ilógico son inseparables. Al cúmulo de sus vivencias. Son, en una palabra, cuentos que sólo pueden concebirse literariamente en medio de una crisis o a partir de sus secuelas. Esa crisis no es otra que la tan absurda como atroz tragedia que el totalitarismo castrista ha deparado a sus jornadas.
Mucha de la validez de la aproximación de de la Paz a sus cuentos combina tanto la imaginación narrativa como la maduración de experiencias que indudablemente ha vivido y, por supuesto, de su posibilidad. Es el caso del cuento “Tardaron bastante”. Es evidente que su protagonista es un querido amigo desaparecido, ese personaje increíble en todos los órdenes que fue Reinaldo Arenas. Rey, como se le llama en el cuento, es una figura singular en la literatura cubana. Padeció las prisiones castristas y el constante acoso del totalitarismo insular, que combatió de manera incesante hasta su muerte en el exilio. Nunca se doblegó y mantuvo, aun en las más adversas condiciones, su devoradora pasión creativa. de la Paz nos da un retrato del escritor en que hace patente su rebeldía de inigualable estilo y su manera de andar por estos mundos de Dios.
Un aspecto fundamental de estos cuentos caleidoscópicos es la capacidad de De la Paz para captar la determinante incidencia de la realidad en sus protagonistas. A ello se suma la eficacia con que revela todos los matices de esa realidad cubana, tanto en la Isla como en el exilio. Así, nos pone cara a cara con la miseria, las frustraciones, las esperanzas, el asombro, el peso de la impotencia, la soledad, el dolor, la determinación, el absurdo y los obstáculos muchas veces insalvables que son trágico signo de identidad un país arrasado y un pueblo al que se le ha desgarrado profundamente su tejido espiritual.
“Tiempo vencido” es un libro de cuentos tan singular como excelente. Es algo que como voraz lector y crítico literario no puedo decir con frecuencia.
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