Si se hiciese una antología del cuento cubano, la selección colocaría nuestra cuentística en los primeros rangos de la cuentística de estos tiempos. Otro tanto sucedería con la poesía desde nuestro siglo XIX. Y en menor grado, la novela, género en el que contamos con obras de primer rango. Va de suyo que ese reconocimiento siempre ha dependido de factores ajenos a las calidades de la obra. Son, fundamentalmente, el marco geográfico en que se hicieron (y hacen) esos textos y factores políticos, económicos y las perspectivas predominantes en los marcos culturales, editoriales y académicos internacionales.
Sin lugar a dudas, la trágica situación que atraviesa nuestro país, en el que impera la más férrea censura y, como natural y dolorosa consecuencia, la autocensura, ha hecho que la producción literaria cubana haya alcanzado una magnitud numérica que creo única en la historia de nuestra literatura. En ese espectro se han escrito obras excelentes. De igual manera, obras mediocres y otras tantas que están muy por debajo de la mediocridad. Corresponderá a la crítica definir objetivamente calidades. Estoy seguro que en ese arduo proceso destacará un buen numero de libros que integran por derecho propio nuestro patrimonio cultural y literario.
El escritor Luis de la Paz acaba de publicar un libro que por derecho propio se integra en ese patrimonio. Se trata de la colección de cuentos “Tiempo vencido”, de la Editorial Silueta, de Miami. No es su primera obra.
El autor, que reside en Miami desde su llegada en los días tumultuosos del éxodo del Mariel, se ha dado a conocer desde entonces por su labor en los consejos editoriales de la revista Mariel y de Nexos, de difusión electrónica. Entre el 2001 y el 2008 editó El Ateje, dedicado a la literatura cubana. Ha publicado dos volúmenes de relatos: “Un verano incesante” y “El otro lado”. También tuvo a su cargo la recopilación de textos y documentos “Reinado Arenas, aunque anochezca”. Es columnista de Diario las Américas y vicepresidente del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio. Es preciso destacar su dedicación a la difusión de la literatura cubana en el exilio.
Con la aparición de “Tiempo vencido”, de la Paz alcanza unos niveles de calidad que ya anunciaban sus previos libros de relatos. Entre las cosas que llamaron mi atención en esta obra, está el que el autor, profundamente tocado y motivado por la tragedia cubana, ha sido capaz
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